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La aventura de la vida cristiana

La aventura de la vida cristiana

Júlio Egrejas
Vida y Espiritualidad, Lima 2014, 261 pp.

Uno de los aspectos más destacados del pontificado de San Juan Pablo II fue su interés por los jóvenes. Su inquietud por la juventud, acompañada al mismo tiempo de una gran esperanza en ella, estaba presente ya mucho antes de ser elevado a la Cátedra de Pedro, pero sin duda cobró una irradiación especial desde el primer día de su pontificado. Como se puede recordar, en sus viajes y visitas pastorales siempre procuró sostener algún encuentro con los jóvenes, y en sus palabras a ellos se percibe aún el profundo vínculo que los unía. Momentos especialmente intensos de esta relación han sido sobre todo las Jornadas Mundiales de la Juventud por él iniciadas, cuyo fruto en la evangelización de los jóvenes sigue hoy creciendo, seguramente, bajo su intercesión.

Júlio Egrejas ha logrado en La aventura de la vida cristiana un magnífico compendio de las enseñanzas del Papa Juan Pablo II a los jóvenes. De hecho la presente obra recoge las principales enseñanzas del Santo Padre a los jóvenes a lo largo de sus casi 27 años de pontificado, tarea nada fácil, considerando el gran número de ocasiones en las que el querido Pontífice tuvo la oportunidad de dirigirse a quienes atraviesan esta etapa de la vida.

Dos elementos queremos destacar en la obra. En primer lugar, se percibe de modo patente no sólo el pensamiento del Santo Padre en relación a la juventud, sino también el ejemplar modo de comunicarse con ellos. Se nos ofrece así una auténtica lección de sintonía con la juventud, como también de claro anuncio del Señor y de las exigencias de la vida cristiana.

En segundo lugar, las palabras del Papa se encuentran concatenadas con breves comentarios y palabras del autor, muchas veces a modo de diálogo entre un joven y el Santo Padre. Cabe resaltar que en estas “intervenciones” de los jóvenes el autor ha sabido recoger las principales inquietudes, miedos y desafíos de los chicos y chicas de nuestro tiempo, logrando evidenciar así la gran profundidad y fina sensibilidad de las enseñanzas de San Juan Pablo. De este modo, como señala en el prólogo el Card. Stanislaw Rylko —quien acompañó de cerca a San Juan Pablo II en su preocupación por los jóvenes—, en esta obra «aparece así viva la figura del recordado Pontífice, hablando sobre todo a los jóvenes, pero también a todos aquellos que perciben la grandeza del llamado a una vida con Cristo» (p. 8).

De hecho, aunque el libro se encuentra principalmente dirigido a los jóvenes, resulta claro que las palabras del Santo Padre trascienden los límites de esta etapa cronológica de la vida. Al tocar aquellos aspectos que más caracterizan a la juventud, San Juan Pablo II fue capaz —como bien lo transmite esta obra— de dirigirse de igual modo a todo hombre y mujer, incluso a quienes se encuentran ya lejanos a esta etapa de la existencia, lo que hace de este libro una lectura provechosa también para personas de toda edad.

Uno de los aportes más valiosos del volumen, que no debe ser pasado por alto, es la estructura en la que se han ordenado los distintos capítulos. Se va presentando al lector un itinerario de encuentro consigo mismo, a partir de esa nostalgia de infinito que lleva al encuentro con Dios, y luego a un compromiso con la Iglesia y con la evangelización. Los temas, además, son al mismo tiempo atractivos y cuestionadores —como lo fue siempre el Papa Juan Pablo II al dirigirse a los jóvenes—, invitándolos a un compromiso cada vez mayor con Cristo y la Iglesia.

El valor evangelizador de esta obra es indudable. La reciente canonización de Juan Pablo II nos invita a poner por obra sus enseñanzas y aprender de su ejemplo, al mismo tiempo que es un aliciente en la hermosa aventura de la vida cristiana.

Kenneth Pierce

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