Oración

EL CORAZÓN ARDIENTE – Nuestra Señora de la Reconciliación

+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén

corazón

Iniciamos nuestra oración invocando la presencia del Espíritu Santo, rezando el himno de la p. 111 o cantando:

Ven Espíritu Santo

VEN, ESPÍRITU SANTO,
VEN A ILUMINAR
NUESTRA INTELIGENCIA,
Y A PRESERVARNOS DEL MAL.

  1. Tú, promesa del Padre,
    don de Cristo Jesús,
    ven y danos tu fuerza
    para llevar nuestra cruz.
  2. Haz que cada cristiano,
    bajo tu inspiración,
    sea testigo de Cristo
    con la palabra y la acción.

Meditamos

Al mirar a María descubrimos que su Corazón Inmaculado está ardiente de amor. El fuego nos manifiesta la acción transformante del Espíritu Santo sobre Ella. Su ser está impregnado de ese Amor, y todo en Ella es luminosa presencia del Amor divino. El suyo es un amor intenso y alegre a Dios, a los seres humanos y al Plan de Dios.
Ese amor que sobreabunda en su Corazón la lleva, por ejemplo, al encuentro de su prima Isabel en la Visitación, para ayudarla mientras se preparaba para dar a luz. Nuestra Madre nos enseña que la vida cristiana une el anuncio del Señor Jesús, a quien Ella llevaba en su seno, con el servicio solidario a quienes más lo necesitan. Nuestra Madre es modelo de servicio evangelizador y solidario.

Rezamos

Madre Amorosa:
Ayúdanos a crecer en el amor, a aprenderlo en la escuela de tu Corazón Inmaculado, que rebosa de Amor. Si la contemplación y conocimiento de Cristo nos llevan a Ti por el sendero del amor filial, al descubrirte, conocerte y contemplarte, al caminar junto contigo por tus caminos, nos vemos remitidos a tu Hijo amado, pero con un Amor más intenso y pleno.
Que podamos, Madre, aprender las lecciones de fe, esperanza y caridad de tu Corazón. Que podamos interiorizar cada vez más tus virtudes. Tú que eres la primera Discípula del Señor Jesús, enséñanos a tener un intenso ardor por anunciar el Evangelio con toda nuestra vida. Que ese ardor nazca de la caridad, de nuestro deseo de compartir el mayor tesoro que tenemos —la fe— con cuantos nos rodean.
¡Oh Madre!, te pedimos que nos eduques en tener un ardor evangelizador como el tuyo, y a comprender que el compromiso solidario por los más necesitados y por trabajar por la construcción de un país más justo, fraterno y reconciliado, es parte integral del anuncio de la fe.

Rezamos

Luz para el peregrinar

Brillante Luna
de la nueva evangelización,
que con tu fulgor
iluminas la noche
por la que tantos
deambulan sin rumbo
en el mundo
de la “cultura de muerte”,
alumbra todo humano caminar
con la luz del Señor Jesús
que sin igual sabes reflejar.
Amén.

Elevamos nuestras peticiones(momento para decir intenciones libres)

Hacemos, si lo deseamos, en silencio, un ofrecimiento o un compromiso sencillo que nos ayude a llevar a la práctica lo que hemos meditado y rezado.
(momento breve en silencio)

Rezamos un Padrenuestro, tres Avemarías y un Gloria.

T:  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.