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Siete lecciones del Camino de Santiago

São Paulo, 27/07/17 (Familia Sodálite Noticias — Brasil). Del 1 al 8 de abril, el sodálite Gilberto Cunha recorrió una de las peregrinaciones más importantes de la Iglesia: el Camino de Santiago de Compostela.

Hoy, Gilberto nos comparte su testimonio de este peregrinaje a través de 7 elementos que, considera, tienen una importante enseñanza para la vida cristiana.

Gilberto Cunha


Del 1 al 8 de abril de este año tuve una de las experiencias más importantes de mi vida: hice el Camino de Santiago.

Elegí el Camino Portugués, que parte de Oporto -con cerca de 220 km a pie-, porque tenía poco tiempo y además, quería peregrinar hacia a otros lugares espirituales y algunos santuarios marianos. Prometo contarles sobre éstos otro día.

¿Por qué la gente hace el Camino? Hay varias razones. Algunos con quienes me encontraba me decían que era por el desafío, la aventura, el hermoso paisaje en el camino -que realmente lo es-, porque necesitaban tiempo para pensar acerca de la vida, o por ser una peregrinación espiritual. Un extracto de un poema muy tradicional entre peregrinos, expresa, en una forma, esta diversidad de experiencias: Caminante no hay camino, se hace el camino al andar.

Junto a esta riqueza de experiencias y expectativas, todos teníamos algo en común: todos estábamos buscando. Gracias a Dios, las respuestas que yo estaba buscando las encontré durante mi peregrinación.

Durante el camino aprendí algunas lecciones que voy a guardar con gran afecto por toda mi vida. Trataré ahora de resumirla para ustedes en siete símbolos que encontré en el Camino.

1. La mochila

Testimonio Gilberto Cunha-7

Algunos elementos de mi mochila

Antes de iniciar el camino me preparé durante meses. Y una de las cosas importantes en la preparación era el qué llevar en la mochila. A pesar de que variaba un poco en los artículos de primera necesidad, todos los consejos coincidían en una cosa: cuanto más leve, mejor. Recomiendan que no exceda del 10% de tu peso corporal.

¡Qué bueno que seguí estos consejos! Traté de tomar lo menos posible, pero aún así fueron casi 7 kg. Los primeros días sirvieron para acostumbrarme, sentí bastante el peso. A veces era más difícil avanzar, tenía que ir más despacio. Y ni hablar de los dolores.

En esos momentos pensé en dejar algunas cosas atrás. Empecé a revisar lo que era realmente esencial y me preguntaba con qué frecuencia estamos apegados a las cosas. Aquel día medité un pasaje bíblico que cayó como anillo al dedo en lo que estaba ocurriendo conmigo: Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Mt 5, 3.

Aquí pensé bastante en algo que propongo a ustedes también: ¿A que todavía estoy tan apegado que me impide avanzar más? ¿Qué peso puedo eliminar para que mi vida sea más ligera?

2. Seguir las flechas

Testimonio Gilberto Cunha-1

La primera flecha que encontré

Empecé mi camino desde un punto distinto al tradicional. De Porto fui a Vila do Conde en tren. Al llegar a la estación, no encontré ninguna indicación sobre la ruta a seguir y me perdí un poco.

Entonces intenté guiarme por Google Maps y algunas personas que me ayudaron a ubicarme -hablaré de ellas más adelante-. Después de una buena caminata encontré la primera flecha. ¡No saben la alegría que sentía!

¿Por qué la alegría? Porque todos los que hacen el Camino saben que esas flechas amarillas están en todo el recorrido para indicarnos por donde debemos seguir para llegar a nuestro objetivo del día, hasta llegar al destino final: la Catedral de Santiago de Compostela.

Este símbolo me hizo pensar. ¿No es así como Dios hace con nosotros? Él, en su Plan amoroso, ¿no nos indica por dónde debemos seguir para llegar a nuestro destino final, a la felicidad eterna? Nosotros algunas veces no seguimos las señales.

Medité en ello y propongo que mediten también: ¿Estoy en la dirección correcta? ¿Estoy atento a las “flechas” que Dios constantemente ha puesto en mi vida para indicarme por dónde ir?

Si no estoy en la dirección correcta, he de cambiar. Cambiar puede ser difícil, pero créanme que es lo mejor que podemos hacer. He llegado a la conclusión de, que a pesar de difícil, estoy en la dirección correcta.

Este es el fin de la primera parte. Puede leer la segunda parte aquí: http://www.fsnoticias.org/noticias/siete-lecciones-del-camino-de-santiago-segunda-parte-18369