Mi vida en Xto

Oración del viernes: «Sean entonces astutos como serpientes y sencillos como palomas»

Ciclo A – Tiempo Ordinario – Semana 14 – Viernes
14 de julio de 2017

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Buen Jesús, yo creo que Tú eres el Señor de la vida. Yo creo que Tú has venido a reconciliar todas mis rupturas y que me amas hasta el extremo. Te pido que me ayudes a recorrer el camino de la humildad y así poder asemejarme cada vez más a Ti, amando como Tú nos amas.

Acto penitencial

(Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día).

Te pido perdón Señor por todos mis pecados. Son tantas las veces que te he fallado que me da vergüenza mirar tu rostro. Sin embargo, sé que Tú eres todo amor y misericordia, que siempre estás esperándome y ofreciéndome el perdón. Ayúdame, Señor, a saber acoger tu perdón y a amarte con todas mis fuerzas y con todo mi corazón.

Lectura Bíblica

«Sean entonces astutos como serpientes y sencillos como palomas» Mt 10,16-23

Yo los envío como a ovejas en medio de lobos: sean entonces astutos como serpientes y sencillos como palomas. Cuídense de los hombres, porque los entregarán a los tribunales y los azotarán en las sinagogas. A causa de mí, serán llevados ante gobernadores y reyes, para dar testimonio delante de ellos y de los paganos. Cuando los entreguen, no se preocupen de cómo van a hablar o qué van a decir: lo que deban decir se les dará a conocer en ese momento, porque no serán ustedes los que hablarán, sino que el Espíritu de su Padre hablará en ustedes. El hermano entregará a su hermano para que sea condenado a muerte, y el padre a su hijo; los hijos se rebelarán contra sus padres y los harán morir. Ustedes serán odiados por todos a causa de mi Nombre, pero aquel que persevere hasta el fin se salvará. Cuando los persigan en una ciudad, huyan a otra, y si los persiguen en esta, huyan a una tercera. Les aseguro que no acabarán de recorrer las ciudades de Israel, antes de que llegue el Hijo del hombre.

Lectura espiritual breve

Lee con atención este texto de San Juan Pablo II:

La instauración del reino de Dios en la historia de la humanidad es la finalidad de la vocación y de la misión de los Apóstoles —y por lo tanto de la Iglesia— en todo el mundo (ver Mc 16,15; Mt 28,19-20). Jesús sabía que esta misión, a la vez que su misión mesiánica, habría encontrado y suscitado fuertes oposiciones. Desde los primeros días en que envió a los Apóstoles a las primeras experiencias de colaboración con Él, les advertía: «Os envío como ovejas en medio de lobos; sed, pues, prudentes como serpientes y sencillos como palomas» (Mt 10,16). En el texto de Mateo se condensa también lo que Jesús habría dicho a continuación respecto a la suerte de sus misioneros (ver Mt 10,17-25); tema sobre el que vuelve en uno de últimos discursos polémicos con los “escribas y fariseos”, afirmando: «Por esto os envío yo profetas, sabios y escribas, y a unos los mataréis y los crucificaréis, a otros los azotaréis en vuestras sinagogas y los perseguiréis de ciudad en ciudad…» (Mt 23,34). Suerte que, por lo demás, ya les había tocado a los Profetas y a otros personajes de la Antigua Alianza, a los que se refiere el texto (ver Mt 23,35). Pero Jesús daba a sus seguidores la seguridad de la duración de su obra y de ellos mismos: et porta inferi non praevalebunt (las puertas del infierno no prevalecerán).

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.- ¿Qué me dice el Evangelio que he leído?

2.- ¿Cómo ilumina mi vida?

3.- ¿Qué tengo que cambiar para ser más como Jesús?

4.- ¿Qué me falta para ser más como Él?

Acción de gracias y peticiones personales

Gracias Señor por tu inmenso amor. Gracias por llamarme a ser un apóstol tuyo, testigo de tu amor en el mundo. Ayúdame a ser astuto como serpiente y sencillo como paloma, anunciando tu Reino en todo tiempo y lugar. Ayúdame a confiar siempre en tus promesas, especialmente ante las pruebas y dificultades. Amén.

(Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones).

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Pidámosle a María que nos acompañe siempre:

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra.

Dios te salve.

A Tí clamamos los desterrados hijos de Eva,
a Tí suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.

Ea, pues, Señora Abogada Nuestra,
vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos,
y después de este destierro, muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.

Oh, clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María.

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios,
para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Amén

 

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Lecturas de la Misa del día