Mi vida en Xto Semana Santa

Oración del Viernes Santo: “El que es de la verdad, escucha mi voz”

Ciclo A – Semana Santa – Triduo Pascual – Viernes Santo
10 de abril de 2020

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Señor Jesús, hoy das tu vida por amor. Ayúdame a abrir mi mente y corazón al misterio que celebramos y envía tu Espíritu para que me ilumine y me muestre la verdad.

Acto penitencial

Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día.

Viéndote clavado en la Cruz por mis pecados, Señor, reconozco el daño que hago y me hago alejándome de ti. Perdóname, Señor.

Lectura Bíblica según el Evangelio del día

«Verdaderamente este era Hijo de Dios» Mt 27,45-54.

Desde la hora sexta hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona. Y alrededor de la hora nona clamó Jesús con fuerte voz: «¡Elí, Elí! ¿lemá sabactaní?», esto es: «¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has abandonado?». Al oírlo algunos de los que estaban allí decían: «A Elías llama éste.» Y enseguida uno de ellos fue corriendo a tomar una esponja, la empapó en vinagre y, sujetándola a una caña, le ofrecía de beber. Pero los otros dijeron: «Deja, vamos a ver si viene Elías a salvarle.» Pero Jesús, dando de nuevo un fuerte grito, exhaló el espíritu. En esto, el velo del Santuario se rasgó en dos, de arriba abajo; tembló la tierra y las rocas se hendieron. Se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos difuntos resucitaron. Y, saliendo de los sepulcros después de la resurrección de él, entraron en la Ciudad Santa y se aparecieron a muchos. Por su parte, el centurión y los que con él estaban guardando a Jesús, al ver el terremoto y lo que pasaba, se llenaron de miedo y dijeron: «Verdaderamente éste era Hijo de Dios».

Lectura espiritual breve

Jesús entrega su espíritu al Padre con sereno abandono. Aquello que sus perseguidores consideraban un momento de derrota se demuestra de hecho un momento de triunfo. Cuando un profeta muere por la causa que ha sostenido, da la prueba definitiva de todo aquello que ha dicho. La muerte de Cristo es algo más. Trae la redención. «En él hemos sido redimidos por su sangre y hemos recibido el perdón de los pecados» (Ef 1, 7). 

De este modo comienza para nosotros un camino místico: Cristo me atrae más cerca de sí hasta que le pertenezca plenamente (cf. Jn 12, 32; Flp 3, 12-14; Ga 2, 20). Contemplar a Jesús crucificado nos abre las puertas a la Salvación.

Breve meditación personal

En presencia del crucificado, pregúntate: ¿Cómo puedo agradecerle a Jesús todo el amor que me tiene?

Acción de gracias y peticiones personales

Señor Jesús, por mis pecados has sido clavado en la cruz. Ayúdame a tomar mayor conciencia de mi fragilidad y de la inmensidad de tu amor. Confieso mis pecados, nada en mí merecía tu misericordia. Te doy gracias por tu inconmensurable bondad hacia mí. Ayúdame a vivir para ti, conforma mi vida a ti, de modo que esté unido a ti y llegue a ser una criatura nueva.

Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones.

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Acompañemos a María dolorosa al pie de la cruz y recemos:

Dios te salve María
llena eres de gracia
el Señor es contigo;
bendita tú eres 
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto 
de tu vientre, Jesús. 
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la ahora
de nuestra muerte. Amén

+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.