Mi vida en Xto

Oración del viernes: «¡El que pueda entender, que entienda!»

Ciclo C – Tiempo Ordinario – Semana 20 – Viernes
16 de agosto de 2019

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Señor Jesús, sé que Tú eres el Camino, la Verdad y la Vida. Sé que me llamas a caminar de tu mano y seguirte. No siempre es fácil. Por eso acudo a Ti para que me des la gracia que necesito para responder con fidelidad al llamado que me haces.

Acto penitencial

(Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día).

Señor, Dios mío, puesto en tu presencia me doy cuenta de que muchas veces construyo mi vida sobre cosas efímeras, que no tienen valor. Te aparto de mis proyectos, de mis ideales, de mis planes, y me dejo llevar por cosas pasajeras y que en última instancia me dejan vacío. Ayúdame a construir una vida de santidad y felicidad a tu lado.

Lectura Bíblica

«¡El que pueda entender, que entienda!» Mt 19,3-12

Se acercaron a él algunos fariseos y, para ponerlo a prueba, le dijeron: «¿Es lícito al hombre divorciarse de su mujer por cualquier motivo?». El respondió: «¿No han leído ustedes que el Creador, desde el principio, los hizo varón y mujer; y que dijo: “Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse a su mujer, y los dos no serán sino una sola carne”? De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Que el hombre no separe lo que Dios ha unido». Le replicaron: «Entonces, ¿por qué Moisés prescribió entregar una declaración de divorcio cuando uno se separa?». El les dijo: «Moisés les permitió divorciarse de su mujer, debido a la dureza del corazón de ustedes, pero al principio no era sí. Por lo tanto, yo les digo: El que se divorcia de su mujer, a no ser en caso de unión ilegal, y se casa con otra, comete adulterio». Los discípulos le dijeron: «Si esta es la situación del hombre con respecto a su mujer, no conviene casarse». Y él les respondió: «No todos entienden este lenguaje, sino sólo aquellos a quienes se les ha concedido. En efecto, algunos no se casan, porque nacieron impotentes del seno de su madre; otros, porque fueron castrados por los hombres; y hay otros que decidieron no casarse a causa del Reino de los Cielos. ¡El que pueda entender, que entienda!»

Lectura espiritual breve

Lee este breve texto del que te ayudará a profundizar el sentido del Evangelio:

Le hacen a Jesús una pregunta difícil, que sigue siendo complicada hasta el día de hoy, que es piedra de tropiezo para muchos y que se muestra como una de las exigencias grandes del Evangelio: la indisolubilidad del matrimonio. Es una verdad evangélica difícil de aceptar en muchos casos, porque si bien el matrimonio ha sido creado por Dios para que los esposos sean muy felices, si no hubo una adecuada preparación y discernimiento, también puede generar mucho dolor e infelicidad. Pero este es un precepto que brota de los mismos labios de Cristo y que por tanto no se puede cambiar así no más, por duro y difícil que en muchos casos pueda ser vivirlo. 

Pero hoy es importante preguntarse ¿por qué Jesús elevó a grado tan alto el sacramento del matrimonio, con exigencias tan elevadas? Y es que en el fondo lo que el Señor quiere resaltar es la grandeza de este sacramento. Une tanto a las personas que no hay fuerza en la tierra que las pueda separar. Porque en el fondo el matrimonio es figura del amor y de la unión de Cristo con su Iglesia, es decir con todos nosotros. 

Así están llamados a amarse y a unirse los esposos. Por eso el matrimonio apunta tan alto. Nadie aceptaría un matrimonio bajo condición, o con tiempo de caducidad o expiración. Por eso incluso en muchos matrimonios civiles se han conservado las palabras: “hasta que la muerte los separe”, porque en el fondo eso es lo que anhela el corazón humano, una unión sin condiciones y para siempre. Algo menos que eso, nadie lo aceptaría. Por eso las familias y los matrimonios necesitan tanto de la ayuda de Dios. Pidámosle a Dios que nos quite la dureza de nuestro corazón y nos permita amar siempre con un corazón grande, sin condiciones.

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.- ¿Qué me dice el Evangelio que he leído?

2.- ¿Cómo ilumina mi vida?

3.- ¿Qué tengo que cambiar para ser más como Jesús?

4.- ¿Qué me falta para ser más como Él?

Acción de gracias y peticiones personales

Gracias Señor por tu invitación a estar siempre cerca de Ti. Ayúdame a responder con alegría y generosidad como tantos hermanos y hermanas míos. Que con el auxilio de tu gracia pueda decirte siempre “sí” con el corazón y llevarlo a la acción. Amén.

(Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones).

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Pidámosle a María que nos acompañe siempre:

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra.

Dios te salve.

A Ti clamamos los desterrados hijos de Eva,
a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.

Ea, pues, Señora Abogada Nuestra,
vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos,
y después de este destierro, muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.

Oh, clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María.

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios,
para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Amén.

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.