Mi vida en Xto

Oración del viernes: “¡A vino nuevo, odres nuevos!”

Año C – Tiempo Ordinario – Semana 22 – Viernes
06 de setiembre de 2019

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Gracias Señor por este espacio que me concedes para descansar en Ti. Reconozco que Tú eres la roca de mi vida. Sólo en Ti todo tiene sentido. Ayúdame a ser reverente frente a tu palabra, para acogerla y ponerla por obra.

Acto penitencial

Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día.

Reconozco mi Buen Señor, todas las veces en que me rebelo y rehúso tu amor, optando por quedarme en la comodidad de una vida tibia y mediocre. Confío en tu amor que trasciende todo mi pecado, que mira mi corazón, me perdona y me da la gracia para levantarme nuevamente.

Lectura Bíblica: Lc 5,33-39

Luego le dijeron: «Los discípulos de Juan ayunan frecuentemente y hacen oración, lo mismo que los discípulos de los fariseos; en cambio, los tuyos comen y beben». Jesús les contestó: «¿Ustedes pretenden hacer ayunar a los amigos del esposo mientras él está con ellos? Llegará el momento en que el esposo les será quitado; entonces tendrán que ayunar». Les hizo además esta comparación: «Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo para remendar uno viejo, porque se romperá el nuevo, y el pedazo sacado a este no quedará bien en el vestido viejo. Tampoco se pone vino en odres viejos, porque hará reventar los odres; entonces el vino se derramará y los odres ya no servirán más. ¡A vino nuevo, odres nuevos! Nadie, después de haber gustado el vino viejo, quiere vino nuevo, porque dice: El añejo es mejor».

Lectura espiritual breve

Reflexionemos con las palabras del Padre Alberto Hadad:

El Señor habla de un vino nuevo que debe ser depositado en odres nuevos. ¿A qué se refiere con esta expresión? Tratemos de verlo de una manera sencilla: el vino nuevo en el contexto del Evangelio son las enseñanzas de Jesús. Por ejemplo su llamado a perdonar hasta setenta veces siete, a practicar las obras de misericordia, a servir sin esperar nada a cambio, y a vivir la humildad hasta el extremo, entre otras.

Ahora pensemos en el odre, es decir el recipiente de cuero que sirve para añejar los vinos. Esos odres somos nosotros los cristianos. ¿Qué sucede si yo comienzo a recibir la Palabra del Señor pero mi vida sigue siendo igual? Tarde o temprano las enseñanzas del Señor me van incomodando hasta que prefiera dejarlas de lado, ignorarlas. Los odres nuevos son la nueva forma de vida a la que el Señor nos invita. Una vida que busque ser coherente con la Buena Noticia del Evangelio. Este es el camino de la conformación plena con el Señor Jesús que nos conduce a la auténtica felicidad.

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.- ¿Me estoy esforzando por ser coherente con las enseñanzas del Evangelio?

2.- ¿Trato de mostrar por medio de mis actos que soy cristiano en mi vida cotidiana? ¿O por el contrario me avergüenzo de ser cristiano por el temor a ser rechazado?

3.- ¿Qué me pide el Señor para ser un mejor “odre” en este momento de mi vida?

Acción de gracias y peticiones personales

Gracias Señor por tantas cosas que me enseñas día a día por medio de tu Evangelio. Hoy vuelvo a tomar conciencia de cuánto necesito convertirme y para ello debo disponerme integralmente, para que el vino de tu gracia pueda ser recibido en un odre nuevo. Amén.

(Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones).

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Pidámosle a María que nos acompañe siempre:

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra.

Dios te salve.

A Tí clamamos los desterrados hijos de Eva,
a Tí suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.

Ea, pues, Señora Abogada Nuestra,
vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos,
y después de este destierro, muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.

Oh, clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María.

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios,
para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Amén

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.