Mi vida en Xto

Oración del sábado: “Observaron el sepulcro y cómo había quedado puesto su cuerpo”

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+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Hoy, Señor, Sábado Santo es el día de la espera y la esperanza. Hoy contemplamos el cuerpo de Jesús yaciente en el sepulcro. Estamos precedidos por la fe de Santa María; Ella nos guía y nos enseña el camino seguro de la esperanza. Concédeme, Señor, la luz del Espíritu para que ilumine mi oración.

Acto penitencial

Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día.

Verte clavado en una cruz, Señor mío, verte morir por amor a mí, me hace experimentar con dolor mi pecado. Me arrepiento y levanto mis ojos a Ti pidiendo confiando en tu misericordia infinita: ¡Ten piedad de mí, Señor, que soy un pecador!

Lectura Bíblica según el Evangelio del día

“Observaron el sepulcro y cómo había quedado puesto su cuerpo” (Lc 23,55-56).

Por su parte, las mujeres que lo habían acompañado desde Galilea, observaron el sepulcro y cómo había quedado puesto su cuerpo. A la vuelta, prepararon perfumes y ungüentos. Durante el sábado guardaron reposo, conforme al precepto.

Lectura espiritual breve 

Meditación:

Después del Viernes de Pasión viene el silencio del Sábado santo, día preñado de espera y esperanza. En este día la comunidad cristiana vela en oración junto al sepulcro en compañía de María, la Madre de Jesús. Nadie como Ella entendió las palabras de Jesús: «Miren que subimos a Jerusalén, y el Hijo del hombre será entregado a los sumos sacerdotes y escribas; le condenarán a muerte y le entregarán a los gentiles, para burlarse de él, azotarle y crucificarle, y al tercer día resucitará» (Mt 20,17-19). En medio del dolor por la muerte sangrienta de Jesús la fe y la esperanza de María se mantuvieron firmes. Nuestra Madre es la Mujer de la fe que nos enseña, especialmente en este día, a confiar en las promesas de su Hijo. «En el Sábado santo la Iglesia, uniéndose espiritualmente a María, permanece en oración junto al sepulcro, donde el cuerpo del Hijo de Dios yace inerte como en una condición de descanso después de la obra creadora de la Redención, realizada con su muerte (ver Hb 4, 1-13)» (Benedicto XVI).

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.- ¿Qué me dice el evangelio que he leído?
2.- ¿Cómo ilumina mi vida?
3.- ¿Qué tengo que cambiar para ser más como Jesús?
4.- ¿Qué me falta para ser más como Él?

Acción de gracias y peticiones personales

Gracias, Señor, porque me diste a Santa María como madre espiritual. Hoy es un día en el que me experimento particularmente invitado a acompañarla en la oración, a dejarme educar por su fe y por su esperanza. Ayúdame a preparar mi corazón para celebrar tu gloriosa Resurrección.

Amén

Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones.

 Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Pidámosle a María que nos acompañe siempre:

Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios; no deseches las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, ¡oh Virgen gloriosa y bendita! Amén.

+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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