Mi vida en Xto

Oración del miércoles: “Te alabo, Padre, por haber revelado esto a los pequeños”

Ciclo A – Tiempo Ordinario – Semana 15 – Miércoles
15 de julio de 2020

Mano, Dios Padre

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Jesús, quiero mostrarte en este día el profundo amor que te tengo y cuánto deseo vivir en tu presencia. Te pido que me enseñes a rezar. Muchas veces no encuentro las palabras para hablar contigo. Ayúdame, Señor, a ser humilde y sencillo de corazón de manera que pueda aprender de tu escuela y así avanzar cada día en el camino de la oración.

Acto penitencial

(Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día).

Señor, sé que muchas veces me olvido de Ti y, a pesar del inmenso amor que siempre me has mostrado, te doy la espalda. Estoy arrepentido, Señor, y estoy dispuesto a poner todo de mi parte para acogerte en mi interior y caminar por el sendero de la vida.

Lectura Bíblica

«Te alabo, Padre, por haber revelado esto a los pequeños» Mt 11,25-27

En esa oportunidad, Jesús dijo: «Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido. Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar».

Lectura espiritual breve

Lee esta breve reflexión que te ayudará a profundizar el sentido del Evangelio:

«Dios ha ocultado estas cosas a “sabios y entendidos”, dándolas a conocer a los pequeños, a los humildes, a los sencillos de corazón. Por su “sí” a la llamada de Dios, la Virgen María manifiesta entre los hombres el amor divino. En este sentido, Ella, con sencillez y corazón de Madre, sigue indicando la única Luz y la única Verdad: su Hijo Jesucristo, que “es la respuesta definitiva a la pregunta sobre el sentido de la vida y a los interrogantes fundamentales que asedian también hoy a tantos hombres y mujeres (…)”. Asimismo, Ella “continúa alcanzándonos por su constante intercesión los dones de la eterna salvación. Con amor maternal cuida de los hermanos de su Hijo que todavía peregrinan y se debaten entre peligros y angustias hasta que sean llevados a la patria feliz”».

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1. ¿Me considero una persona sencilla de corazón? ¿No seré a veces un poco complicado, enredando mi vida en cosas que de verdad no son importantes para Dios?

2. ¿Qué puedo hacer para vivir con una mayor sencillez de corazón?

Acción de gracias y peticiones personales

Gracias Jesús porque me invitas a vivir con humildad y sencillez, gracias por mostrarme el camino que Tú mismo recorriste durante tu peregrinar aquí en la Tierra. Gracias porque me has dejado también a Santa María como ejemplo de la discípula que siempre quiso escuchar y obedecer los Planes de Dios. Ayúdame a decirte que sí en todas la circunstancias de mi vida. Amén.

(Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones).

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Pidámosle a María que nos acompañe siempre:

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, 
vida, dulzura y esperanza nuestra; 
Dios te salve. 

A Ti clamamos los desterrados hijos de Eva; 
a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, 
en este valle de lágrimas. 

Ea, pues, Señora, abogada nuestra, 
vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos, 
y después de este destierro muéstranos a Jesús, 
fruto bendito de tu vientre. 

¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María! 

D: Ruega por nosotros Santa Madre de Dios. 

T: Para que seamos dignos de alcanzar 
las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.