Mi vida en Xto

Oración del miércoles: “Los que reciben la semilla en tierra buena, son los que escuchan la Palabra, la aceptan y dan fruto”

Año C – Tiempo Ordinario – Semana 03 – Miércoles

semilla

+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Bendice, Señor, con tu presencia este momento en el que voy a meditar en tu Palabra. Envía tu Espíritu para que me ilumine, me ayude a hacer silencio y me dé la fuerza para poner por obra lo que me quieras decir.

Acto penitencial

Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día.

San Pablo me enseña que donde abunda el pecado sobreabunda la gracia. La conciencia, pues, de mi pecado y fragilidad me llevan a poner mi mirada en Ti, Dios misericordioso. Tú me perdonas, alientas mi esperanza y me invitas a no desfallecer en la lucha por convertirme cada vez más.

Lectura Bíblica según el Evangelio del día

“Los que reciben la semilla en tierra buena, son los que escuchan la Palabra, la aceptan y dan fruto” (San Marcos 4,1-20).

Jesús comenzó a enseñar de nuevo a orillas del mar. Una gran multitud se reunió junto a él, de manera que debió subir a una barca dentro del mar, y sentarse en ella. Mientras tanto, la multitud estaba en la orilla. El les enseñaba muchas cosas por medio de parábolas, y esto era lo que les enseñaba:
“¡Escuchen! El sembrador salió a sembrar. Mientras sembraba, parte de la semilla cayó al borde del camino, y vinieron los pájaros y se la comieron. Otra parte cayó en terreno rocoso, donde no tenía mucha tierra, y brotó en seguida porque la tierra era poco profunda; pero cuando salió el sol, se quemó y, por falta de raíz, se secó. Otra cayó entre las espinas; estas crecieron, la sofocaron, y no dio fruto. Otros granos cayeron en buena tierra y dieron fruto: fueron creciendo y desarrollándose, y rindieron ya el treinta, ya el sesenta, ya el ciento por uno”. Y decía:
“¡El que tenga oídos para oír, que oiga!”. Cuando se quedó solo, los que estaban alrededor de él junto con los Doce, le preguntaban por el sentido de las parábolas. Y Jesús les decía:
“A ustedes se les ha confiado el misterio del Reino de Dios; en cambio, para los de afuera, todo es parábola, a fin de que miren y no vean, oigan y no entiendan, no sea que se conviertan y alcancen el perdón”. Jesús les dijo:
“¿No entienden esta parábola? ¿Cómo comprenderán entonces todas las demás? El sembrador siembra la Palabra. Los que están al borde del camino, son aquellos en quienes se siembra la Palabra; pero, apenas la escuchan, viene Satanás y se lleva la semilla sembrada en ellos. Igualmente, los que reciben la semilla en terreno rocoso son los que, al escuchar la Palabra, la acogen en seguida con alegría; pero no tienen raíces, sino que son inconstantes y, en cuanto sobreviene la tribulación o la persecución a causa de la Palabra, inmediatamente sucumben. Hay otros que reciben la semilla entre espinas: son los que han escuchado la Palabra, pero las preocupaciones del mundo, la seducción de las riquezas y los demás deseos penetran en ellos y ahogan la Palabra, y esta resulta infructuosa. Y los que reciben la semilla en tierra buena, son los que escuchan la Palabra, la aceptan y dan fruto al treinta, al sesenta y al ciento por uno”.

Lectura espiritual breve

Esta meditación del Padre Juan José Paniagua te ayuda a profundizar en el Evangelio:

El Señor sale a sembrar, y lo hace con generosidad. No calcula, simplemente esparce la semilla por todos lados. No hay tierra que le parezca mala, no hay lugar que sea tan indigno que haga que Jesús se abstenga de esparcir la semilla de su Palabra. Y es que Jesús es un sembrador generoso, que apuesta incondicionalmente por todos, siempre. El Señor ha venido a extender su Reino, a compartir su don, su Palabra, es decir, a venido a entregarse Él mismo, porque Él en persona es la Palabra que se hizo carne y habitó entre nosotros. Y esto es importante porque aunque hayan momentos en los que nosotros sentimos que nuestro corazón está muy duro, o que el mundo nos está tentando mucho, o que nos cuesta escuchar a Dios, debemos siempre confiar en Él. Cuando pensamos que quizá Dios está lejos, Él en realidad sigue sembrando su semilla, sigue llamando a la puerta. Porque Él no se cansa de llamar a nuestra puerta, somos nosotros los que a veces no queremos abrirle. Seamos pacientes, porque sabemos muy bien que para que la semilla llegue a ser árbol tiene que pasar mucho tiempo. Cultivemos nuestra relación con el Señor, con paciencia, con dedicación, día a día. Y poco a poco los frutos irán asomando, y la esperanza se irá fortaleciendo.

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.- ¿Confío en los ministros de la Iglesia a pesar de sus fragilidades?
2.- ¿Soy consciente de que el Señor actúa por medio de personas frágiles y pecadoras?
3.- ¿Rezo para que el Señor envíe vocaciones a la Iglesia?
4.- ¿Soy consciente del llamado personal que el Señor me ha hecho?
5.- ¿Estoy dispuesto a responder a su llamado?

Acción de gracias y peticiones personales

Te doy gracias Señor por este momento de encuentro contigo. ¡Qué bendición que seas Tú mismo quien me explica la parábola del sembrador! Quiero que mi corazón sea como esa tierra buena en la que la semilla de la fe germine y dé mucho fruto para mayor gloria tuya y servicio de mis hermanos.

Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones.

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Termina esta oración rezándole a María:

¡Oh Señora mía, oh Madre mía!,
yo me entrego del todo a Ti
y en prueba de mi afecto,
con amor filial
te consagro en este día:
todo lo que soy,
todo lo que tengo.
Guarda y protege,
y también defiende
a este hijo tuyo,
que así sea.
Amén.

 

+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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