Mi vida en Xto Pascua

Oración del martes: “Permanezcan en mi amor”

Ciclo A – Pascua – Semana 04 – Martes
05 de mayo de 2020

+  En el nombre del Padre y, del Hijo, y del Espíritu Santo: Amén.

Oración Inicial

Señor Jesús, Tú que al subir al Cielo nos enviaste el Espíritu Santo para estar con nosotros en todo momento, obténme la Luz del Santo Espíritu para que me ilumine en mi oración y así pueda yo crecer más en la fe y en el conocimiento de tus verdades. Ayúdame Señor a que en esta oración me adhiera de todo corazón a Ti y así te pueda entregarte toda mi vida.

Acto penitencial

Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día.

Ten piedad, Señor, porque he caído muchas veces, negándote con mis palabras, pensamientos y acciones. Sé que tu misericordia es eterna y es infinitamente más grande que todos mis pecados. Por eso no temo acercarme una vez más a Ti para pedirte el perdón y comprometerme a luchar contra el pecado y, ayudado con tu Gracia, nunca desfallecer en el combate.

Lectura Bíblica según el Evangelio del día

“Como el Padre me amó, así también los he amado yo” (Jn 15,9-17)

Como el Padre me amó, así también los he amado yo: permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como yo he cumplido los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho todas estas cosas para que mi alegría esté en ustedes y su alegría sea completa. Este es mi mandamiento: que se amen unos a otros como yo los he amado. No hay amor más grande que dar la vida por sus amigos, y son ustedes mis amigos si cumplen lo que les mando. Ya no les llamo servidores, porque un servidor no sabe lo que hace su patrón. Los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que aprendí de mi Padre. Ustedes no me eligieron a mí; he sido yo quien los eligió a ustedes y los preparé para que vayan y den fruto, y ese fruto permanezca. Así es como el Padre les concederá todo lo que le pidan en mi Nombre. Amense los unos a los otros: esto es lo que les mando.

 

Lectura Espiritual breve

Lee con atención la siguiente reflexión que te ayudará a profundizar el evangelio:

Todos en la vida buscamos ser felices, como si fuera nuestro deseo más grande: «por sobre todas las cosas deseo ser feliz». Sin embargo, no sé si Uds saben que en realidad la felicidad no hay que buscarla, porque la felicidad viene solita. ¿Saben qué sí tenemos que buscar? Vivir el amor. Porque si amas, la felicidad cae por su propio peso, la felicidad viene sola. La felicidad no es la meta, la meta es vivir el amor, la felicidad es la consecuencia de haber alcanzado la meta. Por tanto, no se la busca, sino que viene sola.

Así como a un auto de gasolina lo único que lo hace andar es gasolina, le puedes echar Coca Cola, vino o jugo de frutas y no avanza. De la misma manera, lo único que nos hace felices es el amor, que no te engañen, no hay nada más: que ames a tus padres, a tus hermanos, que los hagas felices, a tus amigos, a los que te necesitan, que ames a Dios.

Aquí viene la parte difícil. ¿Cómo amo a Dios? A la familia y amigos es fácil, pero a Dios que no lo veo en un poco más difícil. Hoy Jesús nos va a hablar justo de eso. Dice Jesús: «el que cumple mis mandamientos, permanece en mi amor». No dice el que los siente en su corazón, sino el que los cumple, el que los obedece, el que los guarda. El amor se muestra en la fidelidad, no sólo en la emoción. Porque el amor es en primer lugar un acto de la voluntad, es una decisión, un compromiso, una opción de vida que se toma.

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.- ¿Qué me dice el evangelio que he leído?

2.- ¿Cómo ilumina mi vida?

3.- ¿Qué tengo que cambiar para ser más como Jesús?

4.- ¿Qué me falta para ser más como Él?

Acción de gracias y peticiones personales

Gracias Jesús por ayudarme a conocerte a Ti y al Padre cada día más. Gracias por tu amistad, y también por todos aquellos que me testimonian cómo vivir el amor al prójimo. Te pido que me ayudes a responder con generosidad a tu amor infinito, amando a mi prójimo, así como Tú y Padre me han amado. Gracias Jesús.  Amén

(Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones).

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Pidámosle a María que nos acompañe siempre:

Madre del Redentor, Virgen fecunda
puerta del Cielo
siempre abierta,
estrella del mar
ven a librar al pueblo que tropieza
y se quiere levantar.

Ante la admiración
de cielo y tierra,
engendraste a tu Santo Creador,
y permaneces siempre Virgen,
recibe el saludo del ángel Gabriel
y ten piedad de nosotros pecadores.

 

+  En el nombre del Padre y, del Hijo, y del Espíritu Santo: Amén.