Mi vida en Xto

Oración del lunes: «Tres días y tres noches estará el Hijo del Hombre en el seno de la tierra»

Año B – Tiempo Ordinario – Semana 16 – Lunes

Mt 12,38-42

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Buen Jesús, gracias por tu infinito amor y por regalarme cada día nuevas oportunidades para acercarme a Ti. Te pido que me ayudes a meditar en el misterio de la vida resucitada que me regalas y que sea ocasión para vivir el camino terrenal con esperanza profunda.

Acto penitencial

Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día.

Perdóname Señor por mis muchos pecados. Sabes bien que soy frágil y que muchas veces torpemente sigo optando por el mal. Sé bien que conoces mi corazón y ves más allá, mirándolo con ternura y misericordia. Que sea esa confianza la que nutra mi esperanza y mi deseo de ponerme en pie para seguir luchando.

Lectura Bíblica: Mt 12,38-42

En aquel tiempo, un grupo de letrados y fariseos dijeron a Jesús: «Maestro, queremos ver un milagro tuyo». Él les contestó: «Esta generación perversa y adúltera exige una señal; pues no se le dará más signo que el del profeta Jonás. Tres días y tres noches estuvo Jonás en el vientre del cetáceo: pues tres días y tres noches estará el Hijo del Hombre en el seno de la tierra. Cuando juzguen a esta generación, los hombres de Nínive se alzarán y harán que la condenen, porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás. Cuando juzguen a esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que la condenen, porque ella vino desde los confines de la tierra, para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón».

Lectura espiritual breve

Medita con estas palabras de San Juan Pablo II:

Queridos hermanos, la historia de la Iglesia en el Friul enseña a tener en cuenta el «signo de Jonás» (ver Mt 16,4), el signo indicado por Cristo como símbolo de su resurrección y de la vida nueva del cristiano que ha renacido en el bautismo. El libro de Jonás fue comentado particularmente por Cromacio de Aquileya, uno de los principales Padres de la Iglesia occidental del siglo IV. Jonás es también el punto de convergencia del magnífico piso musivo de la basílica meridional de Aquileya. Pero Jonás también puede ser símbolo del hombre y del cristiano, que a veces se siente sumergido «en los abismos marinos y en el vientre del inmenso pez» (Cromacio), así como del compromiso evangélico de la Iglesia apostólica y de las Iglesias actuales del Friul, herederas del gran patriarcado de Aquileya. Por tanto, Jonás no sólo es prefiguración del Resucitado, sino también signo del desafío que la fe plantea a todo creyente y de la misión evangelizadora de nuestras Iglesias.

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.- ¿Qué me dice el Evangelio que he leído?
2.- ¿Cómo ilumina mi vida?
3.- ¿Qué tengo que cambiar para ser más como Jesús?
4.- ¿Qué me falta para ser más como Él?

Acción de gracias y peticiones personales

Gracias Señor por este momento de oración y encuentro contigo. Gracias Señor por recordarme que después de la cruz viene la resurrección y éste es el signo del triunfo de tu amor. Que con el auxilio de tu gracia pueda hacer vida tu Luz resucitada que ilumina mis propias tinieblas, abriendo mi mirada al hermoso horizonte de eternidad. Amen.

Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Pidámosle a María que nos acompañe siempre:

Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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