Mi vida en Xto

Oración del lunes: «El Reino de los Cielos se parece a un grano de mostaza»

Ciclo C – Tiempo Ordinario – Semana 17 – Lunes
29 de julio de 2019

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Jesús, puesto en tu presencia quiero comenzar este momento de oración pidiéndote que envíes sobre mí la luz de tu Espíritu Santo. Ayúdame a acoger tu palabra en mi mente y en mi corazón. Concédeme la fuerza y la perseverancia para ser cada día un mejor discípulo tuyo, muriendo Contigo a todo lo que es muerte, y naciendo junto a Ti a todo lo que es vida.

Acto penitencial

(Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día).

Padre de Misericordia, reconozco que muchas veces soy duro de corazón y que me cuesta seguir el camino de la vida en Cristo. Confío en que me amas y que me perdonas, y tengo puesta mi esperanza en que siempre estás conmigo. Con tu gracia, Señor, sé que puedo siempre seguir adelante tras las huellas de tu Hijo Amado.

Lectura Bíblica

«El Reino de los Cielos se parece a un grano de mostaza» Mt 13,31-35

También les propuso otra parábola: «El Reino de los Cielos se parece a un grano de mostaza que un hombre sembró en su campo. En realidad, esta es la más pequeña de las semillas, pero cuando crece es la más grande de las hortalizas y se convierte en un arbusto, de tal manera que los pájaros del cielo van a cobijarse en sus ramas». Después les dijo esta otra parábola: «El Reino de los Cielos se parece a un poco de levadura que una mujer mezcla con gran cantidad de harina, hasta que fermenta toda la masa». Todo esto lo decía Jesús a la muchedumbre por medio de parábolas, y no les hablaba sin parábolas, para que se cumpliera lo anunciado por el Profeta: “Hablaré en parábolas anunciaré cosas que estaban ocultas desde la creación del mundo”.

Lectura espiritual breve

Lee este breve texto del Papa Francisco que te ayudará a profundizar el sentido del Evangelio:

Cuando nuestro corazón es una tierra buena que recibe la Palabra de Dios, cuando «se suda la camiseta», tratando de vivir como cristianos, experimentamos algo grande: nunca estamos solos, formamos parte de una familia de hermanos que recorren el mismo camino: somos parte de la Iglesia. Estos muchachos, estas chicas no estaban solos, en conjunto hicieron un camino y construyeron la iglesia, en conjunto hicieron lo de San Francisco, construir, reparar la iglesia. Te pregunto: ¿quieren construir la iglesia? ¿Se animan? ¿Y mañana se van a olvidar de este sí que dijeron? ¡Así me gusta¡ Somos parte de la iglesia más aún, nos convertimos en constructores de la Iglesia y protagonistas de la historia. Chicos, chicas, por favor, no se metan en la cola de la historia, sean protagonistas, ¡jueguen para adelante, pateen adelante! ¡Construyan un mundo mejor, un mundo de hermanos, un mundo de justicia, de amor, de paz, de fraternidad, de solidaridad, juéguenla adelante, siempre! San Pedro nos dice que somos piedras vivas que forman una casa espiritual (cf. 1 P 2,5). Y miramos este palco, vemos que tiene la forma de una iglesia construida con piedras vivas. En la Iglesia de Jesús, las piedras vivas somos nosotros, y Jesús nos pide que edifiquemos su Iglesia; cada uno de nosotros es una piedra viva, es un pedacito de la construcción, y si falta ese pedacito cuando viene la lluvia entra la gotera y se mete el agua dentro de la casa. Cada pedacito vivo tiene que cuidar la unidad y la seguridad de la Iglesia. Y no construir una pequeña capilla donde sólo cabe un grupito de personas. Jesús nos pide que su Iglesia sea tan grande que pueda alojar a toda la humanidad, que sea la casa de todos. Jesús me dice a mí, a vos, a cada uno: «Vayan, hagan discípulos a todas las naciones».

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.- ¿Qué me dice el Evangelio que he leído?

2.- ¿Cómo ilumina mi vida?

3.- ¿Qué tengo que cambiar para ser más como Jesús?

4.- ¿Qué me falta para ser más como Él?

Acción de gracias y peticiones personales

Señor Jesús, te agradezco porque tus palabras iluminan mi vida con la Verdad. Quiero seguirte con fidelidad. Sé que el camino muchas veces es exigente y que tendré que esforzarme y cambiar muchas cosas que en mi vida no están bien. Sé que soy un pecador, pero también sé que tu misericordia es mucho más grande que cualquier pecado. No me abandones nunca Jesús, y ayúdame a seguirte con ardor, alegría y fidelidad.

(Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones).

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Pidámosle a María que nos acompañe siempre:

¡Oh Señora mía, oh Madre mía!,
yo me entrego del todo a Ti,
y en prueba de mi filial afecto,
te consagro en este día
mis ojos, mis oídos, mi lengua y mi corazón,
en una palabra, todo mi ser,
ya que soy todo tuyo,
¡oh Madre de bondad!,
guárdame y protégeme como hijo tuyo. Amén.

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.