Mi vida en Xto

Oración del lunes: “Denles de comer ustedes mismos”

Año C – Tiempo Ordinario – Semana 18 – Lunes
05 de agosto de 2019

+  En el nombre del Padre y, del Hijo, y del Espíritu Santo: Amén.

Oración Inicial

Señor Jesús, te agradezco porque me invitas a ser tu amigo, porque sales a mi encuentro en todos los momentos de mi vida y porque solo en tu resurrección encuentro la fuerza para alcanzar la felicidad.

Acto penitencial

Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día.

Señor, te pido perdón por haberte dado la espalda, por haberme olvidado de ti y de tus palabras, por todas las veces que callé tu voz y opté por hacer lo que yo quería. Sabes que te quiero y me duele haberte fallado. Ayúdame a poner todo de mi parte para no volver a traicionar nuestra amistad. Gracias por tu perdón y por tu inmensa misericordia. No he hecho nada para recibirlos, pero Tú me amas de manera incondicional. Gracias Señor por amarme tanto.

Lectura Bíblica según el Evangelio del día

“Dadles de comer ustedes mismos” (San Mateo 14, 13-21)

Al enterarse de eso, Jesús se alejó en una barca a un lugar desierto para estar a solas. Apenas lo supo la gente, dejó las ciudades y lo siguió a pie. Cuando desembarcó, Jesús vio una gran muchedumbre y, compadeciéndose de ella, curó a los enfermos. Al atardecer, los discípulos se acercaron y le dijeron: “Este es un lugar desierto y ya se hace tarde; despide a la multitud para que vaya a las ciudades a comprarse alimentos”. Pero Jesús les dijo: “No es necesario que se vayan, denles de comer ustedes mismos”. Ellos respondieron: “Aquí no tenemos más que cinco panes y dos pescados”. “Tráiganmelos aquí”, les dijo. Y después de ordenar a la multitud que se sentara sobre el pasto, tomó los cinco panes y los dos pescados, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes, los dio a sus discípulos, y ellos los distribuyeron entre la multitud. Todos comieron hasta saciarse y con los pedazos que sobraron se llenaron doce canastas. Los que comieron fueron unos cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.

Lectura Espiritual breve

Este breve texto del Papa Francisco te ayudará a profundizar en el sentido del Evangelio:

¿De dónde nace la multiplicación de los panes? La respuesta se encuentra en la invitación de Jesús a los discípulos “Denles ustedes”, “dar”, compartir. ¿Qué cosa comparten los discípulos? Lo poco que tienen: cinco panes y dos peces. Pero son justamente esos panes y esos peces que en las manos del Señor sacian el hambre de toda la gente. Y son justamente los discípulos desorientados ante la incapacidad de sus posibilidades, ante la pobreza de lo que pueden ofrecer, los que hacen sentar a la muchedumbre y distribuyen – confiándose en la palabra de Jesús – los panes y los peces que sacian el hambre de la multitud. Y esto nos indica que en la Iglesia pero también en la sociedad existe una palabra clave a la que no tenemos que tener miedo: “solidaridad”, o sea saber `poner a disposición de Dios aquello que tenemos, nuestras humildes capacidades, porque solo en el compartir, en el donarse, nuestra vida será fecunda, dará frutos. Solidaridad: ¡una palabra mal vista por el espíritu mundano!

 Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1. ¿A veces el miedo, el qué dirán, las voces del mundo hacen que no busques a Dios con todas tus fuerzas? 

2. ¿Entre todas las cosas que le pides a Dios, qué le quieres pedir hoy? ¿Cuál es realmente la más importante o la que más necesitas?

Acción de gracias y peticiones personales

Señor Jesús, te agradezco porque tus palabras iluminan mi vida con la Verdad. Te agradezco también por tu infinita generosidad y solidaridad con nosotros al darte diariamente en el Pan de la Eucaristía. Te pido Señor que me ayudes a ser yo también solidario con mis hermanos, saliendo generosamente a su encuentro y viviendo el servicio y la entrega generosa así como Tú la vives con nosotros. Amén.

Si quieres, puedes hacer pedirle al Señor por tus intenciones.

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Termina esta oración rezándole a María.

¡Oh Señora mía, 
oh Madre mía!, 
yo me entrego del todo a Ti 
y en prueba de mi afecto, 
con amor filial 
te consagro en este día: 
todo lo que soy, todo lo que tengo. 
Guarda y protege, 
y también defiende a este hijo tuyo, 
que así sea.
Amen.

+  En el nombre del Padre y, del Hijo, y del Espíritu Santo: Amén.