Mi vida en Xto

Oración del jueves: «¿Quién es este del que oigo decir semejantes cosas?»

Ciclo A – Tiempo Ordinario – Semana 25 – Jueves
24 de septiembre de 2020

Question

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Señor, ayúdame a hacer silencio en mi corazón para poder escucharte y acoger lo que me quieres decir. Que la vida de San Juan Bautista sea aliciente para cooperar con tu gracia y permitir que obres en mí el don de la conversión, de modo que pueda ser testimonio para el mundo.

Acto penitencial

(Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día).

Gracias Señor por tu misericordia y tu amor. Perdóname por tantos momentos en que pierdo el sentido de mi vida y me quedo en ideales terrenos y pasajeros. Acógeme y sé mi esperanza en el caminar.

Lectura Bíblica

«¿Quién es este del que oigo decir semejantes cosas?» Lc 9,7-9

El tetrarca Herodes se enteró de todo lo que pasaba, y estaba muy desconcertado porque algunos decían: «Es Juan, que ha resucitado». Otros decían: «Es Elías, que se ha aparecido», y otros: «Es uno de los antiguos profetas que ha resucitado». Pero Herodes decía: «A Juan lo hice decapitar. Entonces, ¿quién es este del que oigo decir semejantes cosas?». Y trataba de verlo.

Lectura espiritual breve

Lee lo que nos dice San Isaac de Siria:

¿Cómo pueden los seres creados contemplar a Dios? Cuando la gloria de Dios aparece en la tierra, en el monte Sinaí (Ex 20) la montaña echa humo y tiembla ante la inminente revelación. Los hijos de Israel se habían preparado: se habían purificado durante tres días según la orden de Moisés, para ser dignos de oír la voz de Dios y de ver su manifestación. Cuando llegó el tiempo no pudieron ni asumir la visión de su luz ni soportar el trueno de su voz terrible.

Pero ahora, cuando Dios ha derramado su gracia en su venida, ya no es a través de un terremoto, ni en el fuego, ni en la manifestación de una voz terrible y fuerte que ha bajado, sino como el rocío sobre el valle (Jue 6,37), como un gota que cae suavemente sobre la tierra. Ha venido a nosotros de manera diferente. Ha cubierto su majestad con el velo de nuestra carne. Ha hecho de ella un tesoro. Ha vivido entre nosotros en esta carne que su voluntad se había formado en el seno de la Virgen María, Madre de Dios, para que, viéndolo de nuestra raza y viviendo entre nosotros, no nos quedáramos turbados contemplando su gloria. Por esto, los que se han revestido con el vestido con que el Creador apareció entre nosotros, se han revestido de Cristo mismo (Gal 3,27). Han deseado llevar en su persona interior (Ef 3,16) la misma humildad con la que Cristo se manifestó a su creación y ha vivido en ella, como se manifiesta ahora a sus servidores. En lugar del vestido de honor y de gloria exteriores, éstos se han revestido de su humildad.

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.- ¿Qué me dice el Evangelio que he leído?

2.- ¿Cómo ilumina mi vida?

3.- ¿Qué tengo que cambiar para ser más como Jesús?

4.- ¿Qué me falta para ser más como Él?

Acción de gracias y peticiones personales

Gracias Buen Jesús, por renovarme en mi esfuerzo por alcanzar contigo la santidad. Que a ejemplo de San Juan Bautista, otros puedan cuestionarse con mi opción por seguirte y se descubran alentados a acoger tu llamado. Ayúdame Señor a ser coherente para que pueda transmitirte auténticamente. Amén.

(Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones).

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Pidámosle a María que nos acompañe siempre:

Madre del Redentor, Virgen fecunda
puerta del Cielo
siempre abierta,
estrella del mar
ven a librar al pueblo que tropieza
y se quiere levantar.

Ante la admiración
de cielo y tierra,
engendraste a tu Santo Creador,
y permaneces siempre Virgen,
recibe el saludo del ángel Gabriel
y ten piedad de nosotros pecadores.

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.