Mi vida en Xto Pascua

Oración del miércoles: “El que cree en mí no cree solamente en mí, sino en aquel que me ha enviado”

Año C – Pascua – Semana 04 – Miércoles
20 de abril de 2016

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+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Señor Jesús, Tú que eres el Hijo del Padre, ayúdame a escuchar tus palabras de vida, para que pueda acogerlas con reverencia en mi mente y en mi corazón, para que pueda así vivirlas con valentía en mi vida diaria.

Acto penitencial

Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día.

Quiero reconocer en tu presencia buen Jesús, que soy pecador. Soy consciente de mis faltas y pecados, de mi falta de amor. Pero sé también de tu misericordia infinita. Sé que has venido a salvar y no a condenar. Ayúdame a acogerme a tu perdón y dejarme sanar por tu abrazo misericordioso.

Lectura Bíblica según el Evangelio del día

“El que cree en mí no cree solamente en mí, sino en aquel que me ha enviado” San Juan 12,44-50

Pero Jesús dijo claramente:
«El que cree en mí no cree solamente en mí, sino en aquel que me ha enviado. Y el que me ve a mí ve a aquel que me ha enviado. Yo he venido al mundo como luz, para que todo el que crea en mí no permanezca en tinieblas. Si alguno escucha mis palabras y no las guarda, yo no lo juzgo, porque yo no he venido para condenar al mundo, sino para salvarlo. El que me rechaza y no recibe mi palabra ya tiene quien lo juzgue: la misma palabra que yo he hablado lo condenará el último día. Porque yo no he hablado por mi propia cuenta, sino que el Padre, al enviarme, me ha mandado lo que debo decir y cómo lo debo decir. Yo sé que su mandato es vida eterna, y yo entrego mi mensaje tal como me lo mandó el Padre.»

Lectura espiritual breve

Meditación del Padre Juan José Paniagua:

Hoy nos dice el Señor:
«El que cree en Mí, no cree en Mí, sino en Aquel que me ha enviado».  El mismo Jesús también ha sido enviado, es el enviado por el Padre.  Y es que esa es la condición del cristiano, somos enviados.  Nuestra vida es una misión constante. Porque Dios no nos ha llamado a la vida para que nos quedemos mirándonos a nosotros mismos, contemplando el propio ombligo. La vida cristiana tiene sentido cuando somos generosos, cuando salimos de nosotros mismos, cuando la vivimos en clave de misión, de salir al encuentro y al servicio de los demás. Esa es la dinámica de la fe que hemos recibido, y debemos compartirla con los demás. Porque la fe que no se comparte y uno se la guarda sólo para sí mismo, la termina perdiendo. Pero la fe que se comparte, que se anuncia, no se pierde, sino que más bien crece. Por eso el Señor nos invita hoy a ser luz. Y somos luz no por nuestras obras maravillosas, o por nuestras ideas geniales. Sino porque somos enviados por Dios, porque no nos anunciamos a nosotros mismos, sino al Señor. Porque no brillamos con luz propia, sino con la luz de Cristo que nos ha enviado. Ahí somos verdaderamente luz, cuando somos capaces de reflejar al Señor Jesús.

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.- ¿Qué me dice el evangelio que he leído?

2.- ¿Cómo ilumina mi vida?

3.- ¿Qué tengo que cambiar para ser más como Jesús?

4.- ¿Qué me falta para ser más como Él?

Acción de gracias y peticiones personales

Gracias Jesús por estar a mi lado, y por mostrarme al Padre. Ayúdame a comportarme como un hijo digno, para que a semejanza tuya, yo también pueda iluminar el mundo con la luz de tu resurrección y así sean muchos los que reconozcan en Ti el rostro misericordioso del Padre.  Amén

Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones.

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Pidámosle a María que nos acompañe siempre:

Santa María,
Madre del Señor Jesús y nuestra,
obténnos la presencia vivificante
del Espíritu,
y la gracia de andar siempre
por los caminos de Dios.

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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