Mi vida en Xto

Oración del martes: “Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha”

18 de octubre
San Lucas Evangelista

mies

+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Te pido, Señor, que me ayudes a poner toda mi mente y corazón en este momento de oración. Sé que Tú siempre estás conmigo y que los frutos del encuentro contigo son un don de tu amor que yo me esforzaré por atesorar y llevar a la práctica en mi vida.

Acto penitencial

(Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día).

Reconozco, Amigo bueno, que soy débil y muchas veces me alejo de Ti. Me sostiene la firme esperanza de que tu amor y tu misericordia son siempre más grandes que mi pecado. A Ti, Señor, me entrego y en Ti confío.

Lectura bíblica según el Evangelio del día

“Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha” (San Lucas 10,1-9).

Después de esto, el Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir. Y les dijo: “La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha. ¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos. No lleven dinero, ni alforja, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino. Al entrar en una casa, digan primero: “¡Que descienda la paz sobre esta casa!”. Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes. Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa. En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan; curen a sus enfermos y digan a la gente: “El Reino de Dios está cerca de ustedes”.

Lectura espiritual breve

Te compartimos esta reflexión del Padre Juan José Paniagua:

Hoy celebramos la fiesta de San Lucas evangelista. Todos sabemos que la palabra Evangelio significa Buena Noticia. Por tanto el evangelista es el que comparte la Buena Noticia. Como sabemos, Lucas escribió el tercer Evangelio y los Hechos de los Apóstoles. Y al celebrar su fiesta recordamos hoy que nosotros también estamos llamados a compartir la Buena Noticia, que es Cristo, que se ha hecho hombre y vino para salvarnos.

Muchas personas dicen: yo también evangelizo, anuncio a Jesús por medio de mis obras, siendo una buena persona, dando buen testimonio, tratando de ser coherente. Eso es muy bueno y muy necesario. Pero no olvidemos que junto con el anuncio por medio de las obras, no podemos dejar de lado el anuncio por medio de las palabras. Así fue como Jesús nos reveló quién era Él: por obras y por palabras. Nunca una sin la otra, sino las dos. No dejemos en segundo lugar nuestro anuncio por medio de las palabras, hablar explícitamente de Cristo, darlo a conocer. Así hizo Lucas y en su celo por lograrlo acompañó a Pablo en muchos de sus viajes y luego quiso poner por escrito todo lo que había oído sobre Cristo.

Pidámosle hoy a Jesús que nos envíe más personas que quieran entregar su vida al anuncio del Evangelio. Hoy en la lectura el Señor nos dice que le pidamos al dueño de la mies que envíe más obreros a sus mies. Muchas veces se asume que esta cita se refiere a las vocaciones religiosas y sacerdotales. Y es cierto, pero creo que no se refiere solo a ellos. Porque esos obreros de la mies del Señor, no son sólo los consagrados y religiosos, en realidad somos todos los bautizados. Que el Señor envíe más cristianos comprometidos, que en el estado de vida que les toque vivir, tengan ese deseo ardoroso de compartir con sus palabras y con sus obras la alegría de haberse encontrado con Cristo.

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.- ¿Tienes miedo de anunciar a Jesús? ¿Por qué?

2.- ¿Rezas para que el Señor envíe obreros a su mies?

Acción de gracias y peticiones personales

Gracias, Dios mío, por este momento de profundización en tu Palabra. Gracias por estar conmigo. Me has renovado en la conciencia de que tengo que pedir con insistencia que envíes trabajadores para la cosecha. Todos tenemos una misión en tu Iglesia. Fortalecido con tu gracia, quiero tomar mi lugar allí donde Tú me llamas y ser generoso en mi entrega.

(Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones).

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Pidamos la intercesión de María rezando esta oración:

Acuérdate,
¡oh piadosísima, Virgen María!,
que jamás se ha oído decir
que ninguno de los que
han acudido a tu protección,
implorando tu auxilio
haya sido abandonado de Ti.

Animado con esta confianza,
a Ti también yo acudo,
y me atrevo a implorarte
a pesar del peso de mis pecados.

¡Oh Madre del Verbo!,
no desatiendas mis súplicas,
antes bien acógelas benignamente. Amén

+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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