Mi vida en Xto

Oración del lunes: “Esta es una generación malvada”

Año C – Tiempo Ordinario – Semana 28 – Lunes
10 de octubre de 2016

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+  En el nombre del Padre y, del Hijo, y del Espíritu Santo: Amén.

Oración inicial

Te doy gracias Jesús porque me permites tener este momento de oración. Quiero conocerte cada vez más, profundizar en tu Palabra, escucharte y seguirte. Dame la luz y la gracia que necesito para poder hacerlo.

Acto penitencial

(Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día).

Aunque me cueste tengo que reconocer que soy frágil y pecador. ¡Cuántas veces me dejo llevar por las ocasiones y soy negligente en el rechazo de las tentaciones! Sin embargo, Tú siempre estás esperándome con los brazos abiertos para perdonarme y devolverme a la vida. En ti confío, Señor, y sé que eres todo amor y misericordia.

Lectura Bíblica según el Evangelio del día

“Esta es una generación malvada. Pide un signo y no le será dado otro que el de Jonás” (San Lucas 11,29-32).

Al ver Jesús que la multitud se apretujaba, comenzó a decir: “Esta es una generación malvada. Pide un signo y no le será dado otro que el de Jonás. Así como Jonás fue un signo para los ninivitas, también el Hijo del hombre lo será para esta generación. El día del Juicio, la Reina del Sur se levantará contra los hombres de esta generación y los condenará, porque ella vino de los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón y aquí hay alguien que es más que Salomón. El día del Juicio, los hombres de Nínive se levantarán contra esta generación y la condenarán, porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás y aquí hay alguien que es más que Jonás.

Lectura espiritual breve

Lee la siguiente reflexión del Padre Sebastián Correa:

¿Temes al Señor? En las Sagradas Escrituras y específicamente en los Evangelios hay muchos pasajes que pueden suscitarnos una experiencia de temor. Se habla de condenación, del infierno y de posibles sufrimientos que ciertamente no pueden sernos indiferentes. Pero ¿a qué debemos temer? Desde una perspectiva cristiana un recto temor puede ayudar mucho a la propia vida espiritual. Esto es lo que llamamos el “temor de Dios”.

El temor de Dios, ciertamente no es un temor a Dios como quien teme a alguien que es malo, castigador y vengativo. Sino que es un temor reverencial, es un reconocimiento de su inmensa sabiduría y bondad. ¿Pero por qué nos hace temer? Porque la experiencia humana del propio pecado y fragilidad nos enseña que por nuestras faltas podríamos vivir en la eternidad lejos de Dios que nos ama y es a eso a lo que tememos. Es por ello que ante las sentencias de Jesús, antes que temerle y alejarnos de Él, debemos temer a nuestros propios pecados y miserias. Ello nos ayudará a acercarnos a su inmensa misericordia que lo puede todo en nosotros.

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.- ¿Qué es el temor de Dios para mí?

2.- ¿Temo no vivir en la eternidad con Dios?

3.- ¿Qué puedo hacer para acercarme cada día más al Señor, contando con mis propias fragilidades y miserias?

Acción de gracias y peticiones personales

Gracias, Jesús, por este momento de encuentro contigo. Gracias por el don de la fe. Te pido que me ayudes a crecer cada vez más en confianza en Ti y que me fortalezcas con la gracia de tu Resurrección. Amén.

(Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones).

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Termina esta oración rezándole a María:

¡Oh Señora mía, oh Madre mía!,
yo me entrego del todo a Ti,
y en prueba de mi filial afecto,
te consagro en este día
mis ojos, mis oídos, mi lengua y mi corazón,
en una palabra, todo mi ser,
ya que soy todo tuyo,
¡oh Madre de bondad!,
guárdame y protégeme como hijo tuyo. Amén.

+  En el nombre del Padre y, del Hijo, y del Espíritu Santo: Amén.

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