Mi vida en Xto

Oración del jueves:“A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de los Cielos”

Año C – Tiempo Ordinario – Semana 16 – Jueves
21 de julio de 2016

Hook

+  En el nombre del Padre y, del Hijo, y del Espíritu Santo: Amén.

Oración Inicial

Señor Jesús, en este momento de oración quiero poner por entero mi confianza en Ti. Sé que me conoces hasta lo más profundo y me entiendes, por eso puedo acercarme confiadamente. Ayúdame a hacer silencio en mi interior para escuchar tu voz y acogerla en mi corazón.

Acto penitencial

Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día.

Señor, soy consciente que muchas veces opto por alejarme de Ti, que muchas veces las ocupaciones que tengo en mi vida me distraen de lo más importante que eres Tú. Y algunas veces también siento que mis pecados son como una carga pesada que tengo que llevar. Ayúdame a confiar más en Ti, sé que si sigo tus pasos, todo se hace llevadero, sé que tu amor y tu misericordia hacen mi cruz más llevadera.

Lectura Bíblica según el Evangelio del día

“A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de los Cielos” (San Mateo 13,10-17)

Los discípulos se acercaron y le dijeron: “¿Por qué les hablas por medio de parábolas?”. El les respondió: “A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos no. Porque a quien tiene, se le dará más todavía y tendrá en abundancia, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene. Por eso les hablo por medio de parábolas: porque miran y no ven, oyen y no escuchan ni entienden. Y así se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dice: Por más que oigan, no comprenderán, por más que vean, no conocerán, Porque el corazón de este pueblo se ha endurecido, tienen tapados sus oídos y han cerrado sus ojos, para que sus ojos no vean, y sus oídos no oigan, y su corazón no comprenda, y no se conviertan, y yo no los cure. Felices, en cambio, los ojos de ustedes, porque ven; felices sus oídos, porque oyen. Les aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que ustedes ven y no lo vieron; oír lo que ustedes oyen, y no lo oyeron.

Lectura Espiritual breve

Lee este texto del Padre Juan José Paniagua que te ayudará a profundizar el sentido del Evangelio:

Jesús hablaba en parábolas justamente para hacer más comprensible su mensaje. Pero hoy nos dice el Evangelio que unos las entendían pero otros no. ¿Por qué ocurre esto? El mismo Jesús nos da la respuesta: “se ha embotado su corazón… se han hecho duros sus oídos y sus ojos se han cerrado”. El mayor obstáculo para escuchar a Dios somos nosotros mismos. Embotar significa insensibilizar, anestesiar. Lo que debería doler, ya se siente, lo que debería alegrar, ya no mueve. Se han endurecido por la contumacia, la terquedad, por la indiferencia frente a las llamadas de Dios. Así los ojos ya no ven, los oídos ya no oyen, el corazón ya no siente y la mente ya no entiende.


Ni de los que hablamos demasiado de Dios, pero hablamos muy poco con Él. Ni de los que decimos muchas cosas, pero escuchamos poco al Señor.

Que ningún día dejemos nuestro espacio de oración personal, de encuentro con Dios. Para que nuestro corazón se eduque cada vez más a escuchar y reconocer cuando es Dios quien nos habla. Y que podamos decir como María: Sí Señor, que se haga en mí según tu Palabra.

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate: 

1.- ¿También tengo la experiencia en mi vida de que se ha embotado mi corazón, de que me hago insensible a las cosas de Dios?

2.- ¿Cuánto amor y tiempo le dedico exclusivamente a Dios cada día? ¿Podría dedicarle un poquito más, hacerlo un poco mejor? ¿Qué podría hacer para mejorar?

Acción de gracias y peticiones personales

Gracias buen Jesús porque me acompañas siempre en mi caminar, gracias por tu presencia de amigo en esta oración. Ayúdame a tener un corazón humilde como el tuyo, que el ruido de la vida no me aparte de Ti.  Amén.

Si quieres, puedes hacer pedirle al Señor por tus intenciones.

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria...

Consagración a María

Termina esta oración rezándole a María.

Madre del Amor Misericordioso,
bien sabes que tu Hijo,
desde lo alto de la Cruz,
señaló el camino de la piadosa filiación
como aquel que deberíamos recorrer.
Te imploro me obtengas la gracia
de acercarme a tu Inmaculado Corazón,
desde mi propio corazón,
para aprender a amarte
y a honrarte
con el amor
que el Señor Jesús te tiene.
Cuida que este hijo tuyo
ingrese así
en el proceso de amorización
y vea algún día cumplida
la gran esperanza
de verse conformado
con el Salvador.
Amén.

+  En el nombre del Padre y, del Hijo, y del Espíritu Santo: Amén.

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