Mi vida en Xto

Oración del sábado: «Les aseguro que no he encontrado a nadie en Israel que tenga tanta fe»

Año C – Tiempo Ordinario – Semana 12 – Sábado
25 de junio de 2016

isaias53-01

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Señor Jesús, Tú que has venido para servir y no para ser servido, ayúdame a tener un corazón dócil como el tuyo, para ser permeable a tu palabra y así poder conformarme contigo y ser un servidor de tu amor ante el mundo.

Acto penitencial

Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día.

Buen Jesús, Tú que has venido a traer el perdón a los pecadores, que viniste para estar con los enfermos y los necesitados, acoge en tu perdón a este hermano tuyo. Me presento ante ti frágil y pecador, necesitado de tu abrazo de amor, con la plena conciencia que no soy perfecto, que he caído, que he faltado en obra y omisión, pero confiado en tu misericordia de todo corazón te pido perdón.

Lectura Bíblica: Mt 8,5-17

Al entrar en Cafarnaúm, se le acercó un centurión, rogándole»: «Señor, mi sirviente está en casa enfermo de parálisis y sufre terriblemente». Jesús le dijo: «Yo mismo iré a curarlo». Pero el centurión respondió: «Señor, no soy digno de que entres en mi casa; basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará. Porque cuando yo, que no soy más que un oficial subalterno, digo a uno de los soldados que están a mis órdenes: «Ve», él va, y a otro: «Ven», él viene; y cuando digo a mi sirviente: «Tienes que hacer esto», él lo hace». Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que lo seguían: «Les aseguro que no he encontrado a nadie en Israel que tenga tanta fe. Por eso les digo que muchos vendrán de Oriente y de Occidente, y se sentarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob, en el Reino de los Cielos; en cambio, los herederos del reino serán arrojados afuera, a las tinieblas, donde habrá llantos y rechinar los dientes». Y Jesús dijo al centurión: «Ve, y que suceda como has creído». Y el sirviente se curó en ese mismo momento. Cuando Jesús llegó a la casa de Pedro, encontró a la suegra de este en cama con fiebre. Le tocó la mano y se le pasó la fiebre. Ella se levantó y se puso a servirlo. Al atardecer, le llevaron muchos endemoniados, y él, con su palabra, expulsó a los espíritus y curó a todos los que estaban enfermos, para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías: “El tomó nuestras debilidades y cargó sobre sí nuestras enfermedades”.

Lectura espiritual breve

Meditemos con estas palabras del Padre Sebastián Correa:

El profeta Isaías anuncia la actitud que tendrá el Mesías esperado: “Tomará nuestras debilidades y cargará sobre sí nuestras enfermedades”. Este es un hermoso consuelo para todos aquellos que se encuentran en una situación de dolor o enfermedad, pues Cristo ha dado plenamente cumplimiento a esta profecía. Desde la Encarnación del Hijo de Dios, nuestros sufrimientos y debilidades han adquirido un nuevo sentido: antes la enfermedad era signo de maldición, en cambio hoy, es una forma concreta de conformación con Cristo.

Cuando estamos sufriendo y nos ponemos en las manos del Señor, es Él quien carga sobre sí toda nuestra debilidad. Ya no estamos solos, y jamás volveremos a estarlo. Cristo se une profundamente a todo enfermo, triste, abandonado y a todo aquel que sufre injusticia. Es por ello que conviene ponerse realmente en las manos de Dios, para que en medio de los dolores y sufrimientos de esta vida, podamos vivirlos con Cristo y en Cristo, y así nuestra carga será ligera y el yugo llevadero.

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.- ¿Cuáles son mis mayores sufrimientos y debilidades?

2.- ¿Pongo esas realidades en las manos de Dios?

3.- ¿Qué puedo hacer para que estas situaciones me acercan más al Señor?

Acción de gracias y peticiones personales

Gracias Señor por amarnos tanto y por dar tu vida en rescate por nosotros. Ayúdame Buen Jesús a no caer en el espejismo de las ansias de poder, de éxito y de gloria mundana; sino que siguiendo tu ejemplo de amarnos hasta el extremo, yo también pueda servir a mis hermanos sin buscar una gloria terrena, sino que sólo busque la alegría y felicidad de tu vida eterna.  Amén

Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones.

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Pidámosle a María que nos acompañe siempre:

Santa María, ayúdame a esforzarme según el máximo de mi capacidad y el máximo de mis posibilidades para así responder al Plan de Dios en todas las circunstancias concretas de mi vida. Amén.

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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