Mi vida en Xto

Oración del viernes: «María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón»   

Año C – Tiempo de Navidad – Octava de Navidad – 1 de enero – Santa María, Madre de Dios

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+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Buen Jesús, Tú has venido a salvarnos y llevarnos de regreso a tu redil. Te pido que me ayudes a abrir mis oídos y mi corazón para que reconozca tu voz de pastor en esta oración y pueda así seguirte coherentemente.

Acto penitencial

Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día.

Señor, yo sé que peco y falto muchas veces contra Ti. Te ruego que me obtengas tu misericordia para que junto a Ti, pueda ponerme de pie y no pecar más.

Lectura bíblica según el Evangelio del día

«María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón» (Lc 2,16-21)

Fueron rápidamente y encontraron a María, a José, y al recién nacido acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que habían oído decir sobre este niño, y todos los que los escuchaban quedaron admirados de lo que decían los pastores. Mientras tanto, María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón. Y los pastores volvieron, alabando y glorificando a Dios por todo lo que habían visto y oído, conforme al anuncio que habían recibido. Ocho días después, llegó el tiempo de circuncidar al niño y se le puso el nombre de Jesús, nombre que le había sido dado por el Ángel antes de su concepción.

Lectura espiritual breve

Lee lo que nos dice el Padre Alberto Hadad:

Hoy es el primer día del año y la Iglesia nos invita a fijar nuestra mirada en la Virgen María, Madre de Dios. Ella es la Mujer que acepta al Hijo de Dios en su seno al decirle al Ángel “hágase en mí según tu Palabra”. Al acceder a darle al Verbo Eterno de su propia carne humana permite que el Hijo se convierta en nuestro hermano según su humanidad.

El Evangelio nos presenta a la Virgen reverente que se maravilla ante el misterio del Hijo que ha dado a luz. Ella conoce de quién se trata porque el Ángel se lo ha anunciado y sabe que la grandeza del Niño va mucho más allá de lo que pueden contemplar sus ojos. Es por eso que Ella lo contempla “y guarda todas esas cosas meditándolas en el corazón”. María busca conocer a su Hijo desde lo más profundo de su corazón, Ella se dispone en lo más hondo de su ser para desempeñar su papel de Madre y cooperadora del Mesías esperado.

Abramos nuestro ser al misterio de amor que contempla la Madre al ver a su Hijo. Alegrémonos porque gracias a María somos elevados a la dignidad de hijos de Dios. Permitamos que el Niño nos toque el corazón con su ternura y nos ayude a experimentar la grandeza de su amor y su misericordia.

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.- ¿Qué me dice el evangelio que he leído?
2.- ¿Cómo ilumina mi vida?
3.- ¿Qué tengo que cambiar para ser más como Jesús?
4.- ¿Qué me falta para ser más como Él?

Acción de gracias y peticiones personales

Gracias, mi Buen Señor, por darnos a María. Gracias por dejar que Ella también sea nuestra Madre. Te pido, Señor, que me ayudes a vivir cada día más plenamente como un hijo de María, y así asemejarme cada vez más a Ti.

Amén.

Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones.

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Pide la intercesión de María rezando esta oración:

Hay tanto que hacer
y cada quien
tiene su propia tarea
en la gesta
de nuestro tiempo.
Madre Santísima,
intercede para que
yo reciba la fuerza
y el aliciente
para cooperar con la gran tarea
de cambiar este mundo nuestro
poniendo mi grano de arena,
que bien podría
hacer la diferencia. Amén.

+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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