Mi vida en Xto Pascua

Oración del miércoles: «Yo soy la luz, y he venido al mundo para que todo el que crea en Mí no permanezca en las tinieblas»

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+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Señor Jesús, Tú que al subir al Cielo nos enviaste el Espíritu Santo para estar con nosotros en todo momento, obtenme la Luz del Santo Espíritu para que me ilumine en mi oración y así pueda yo crecer más en la fe y en el conocimiento de tus verdades. Ayúdame Señor a que en esta oración me adhiera de todo corazón a Ti y así pueda entregarte toda mi vida.

Acto penitencial

Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día.

Ten piedad, Señor, porque he caído muchas veces, negándote con mis palabras, pensamientos y acciones. Sé que tu misericordia es eterna y es infinitamente más grande que todos mis pecados. Por eso no temo acercarme una vez más a Ti para pedirte el perdón y comprometerme a luchar contra el pecado y, ayudado con tu gracia, nunca desfallecer en el combate.

Lectura Bíblica:  Jn 12,44-50

Jesús exclamó: «El que cree en mí, en realidad no cree en mí, sino en aquel que me envió. Y el que me ve, ve al que me envió. Yo soy la luz, y he venido al mundo para que todo el que crea en mí no permanezca en las tinieblas. Al que escucha mis palabras y no las cumple, yo no lo juzgo, porque no vine a juzgar al mundo, sino a salvarlo. El que me rechaza y no recibe mis palabras, ya tiene quien lo juzgue: la palabra que yo he anunciado es la que lo juzgará en el último día. Porque yo no hablé por mí mismo: el Padre que me ha enviado me ordenó lo que debía decir y anunciar; y yo sé que su mandato es Vida eterna. Las palabras que digo, las digo como el Padre me lo ordenó».

Lectura espiritual breve

Lee estas breves palabras del Papa Francisco:

La luz de la fe: la tradición de la Iglesia ha indicado con esta  expresión el gran don traído por Jesucristo, que en el Evangelio de san Juan se presenta con estas palabras: «Yo he venido al mundo como luz, y así, el que cree en mí no quedará en tinieblas» (Jn 12,46). También San Pablo se expresa en los mismos términos: «Pues el Dios que dijo: “Brille la luz del seno de las tinieblas”, ha brillado en nuestros corazones» (2Cor 4,6). En el mundo pagano, hambriento de luz, se había desarrollado el culto al Sol, al Sol invictus, invocado a su salida. Pero, aunque renacía cada día, resultaba claro que no podía irradiar su luz sobre toda la existencia del hombre. Pues el sol no ilumina toda la realidad; sus rayos no pueden llegar hasta las sombras de la muerte, allí donde los ojos humanos se cierran a su luz. «No se ve que nadie estuviera dispuesto a morir por su fe en el sol», decía San Justino mártir. Conscientes del vasto horizonte que la fe les abría, los cristianos llamaron a Cristo el verdadero sol, «cuyos rayos dan la vida». A Marta, que llora la muerte de su hermano Lázaro, le dice Jesús: «¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?» (Jn 11,40). Quien cree ve; ve con una luz que ilumina todo el trayecto del camino, porque llega a nosotros desde Cristo resucitado, estrella de la mañana que no conoce ocaso.

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.- ¿Qué me dice el evangelio que he leído?
2.- ¿Cómo ilumina mi vida?
3.- ¿Qué tengo que cambiar para ser más como Jesús?
4.- ¿Qué me falta para ser más como Él?

Acción de gracias y peticiones personales

Gracias Jesús por ayudarme a conocerte a Ti y al Padre cada día más. Gracias por tu amistad, y también por todos aquellos que me testimonian cómo vivir el amor al prójimo. Te pido que me ayudes a responder con generosidad a tu amor infinito, amando a mi prójimo, así como Tú y el Padre me han amado. Gracias Jesús. Amén.

Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones.

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Pidámosle a María que nos acompañe siempre:

Salve, Reina de los Cielos y Señora de los ángeles; salve raíz, salve puerta, que dio paso a nuestra luz. Alégrate, Virgen gloriosa, entre todas la más bella; salve, agraciada doncella, ruega a Cristo por nosotros. Amén.

+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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