Mi vida en Xto

Oración del lunes: «¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!»

Año B – Tiempo Ordinario – Semana 33 – Lunes

Milagros-Jesus-Jerico

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Buen Jesús, gracias por esta semana que comienza. Te pido que esta oración me ayude a reflexionar sobre la importancia de pedir tu ayuda constantemente. Señor, reconozco que mis fuerzas no bastan.

Acto penitencial

Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día.

Perdóname Señor por mis muchos pecados, especialmente por todas las veces en que soy soberbio y autosuficiente. Me acojo a tu amor y misericordia infinita.

Lectura Bíblica según el Evangelio del día: Lc 18,35-43

Cuando se acercaba a Jericó, un ciego estaba sentado al borde del camino, pidiendo limosna. Al oír que pasaba mucha gente, preguntó qué sucedía. Le respondieron que pasaba Jesús de Nazaret. El ciego se puso a gritar: «¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!». Los que iban delante lo reprendían para que se callara, pero él gritaba más fuerte: «¡Hijo de David, ten compasión de mí!». Jesús se detuvo y mandó que se lo trajeran. Cuando lo tuvo a su lado, le preguntó: «¿Qué quieres que haga por ti?». «Señor, que yo vea otra vez». Y Jesús le dijo: «Recupera la vista, tu fe te ha salvado». En el mismo momento, el ciego recuperó la vista y siguió a Jesús, glorificando a Dios. Al ver esto, todo el pueblo alababa a Dios.

Lectura espiritual breve

Acojamos estas palabras del Papa Francisco:

Preguntémonos: ¿cómo está nuestro corazón? ¿Tengo un corazón abierto o un corazón cerrado? ¿Abierto o cerrado hacia Dios? ¿Abierto o cerrado hacia el prójimo? Siempre tenemos en nosotros alguna cerrazón que nace del pecado, de las equivocaciones, de los errores. No debemos tener miedo. Abrámonos a la luz del Señor, Él nos espera siempre para hacer que veamos mejor, para darnos más luz, para perdonarnos. ¡No olvidemos esto! A la Virgen María confiamos el camino… para que también nosotros, como el ciego curado, con la gracia de Cristo podamos “salir a la luz”, ir más adelante hacia la luz y renacer a una vida nueva.

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.- ¿Qué me dice el evangelio que he leído?
2.- ¿Cómo ilumina mi vida?
3.- ¿Qué tengo que cambiar para ser más como Jesús?
4.- ¿Qué me falta para ser más como Él?

Acción de gracias y peticiones personales

Gracias Buen Señor por este espacio de encuentro contigo. Que lo aprendido al reflexionar en tu palabra me conduzca a buscar construir mi vida en Ti, esforzándome por tener mi corazón abierto a Ti. Amén.

Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones.

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Pidámosle a María que nos acompañe siempre:

Cuando Tú estás junto a mí me siento confiado y seguro. Tu auxilio maternal me hace experimentar el calor de tu ternura. Acompáñame siempre, ¡oh Santísima! Nunca te alejes de mí, incluso cuando yo me muestre ingrato; apelo a tu comprensión y perdón de Madre. Tu dulce perseverancia será siempre un ardoroso ejemplo y un aliciente para mi fidelidad. Amén.

+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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