Mi vida en Xto

Oración del jueves: “¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si pierde y arruina su vida?“

Ciclo B – Cuaresma – Semana 00 – Jueves
15 de febrero de 2018

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Señor Jesús, te pido que en este momento de oración me ayudes a disponer mi corazón para escuchar tus palabras de vida, y así pueda acogerlas en mi interior y vivirlas con generosidad en mi vida cotidiana.

Acto penitencial

(Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día).

Te pido perdón, Señor, por mis pecados. Y ya que Tú siempre te muestras misericordioso con el pecador, dame fuerzas para convertirme en un mejor hijo de Dios, siendo obediente en todo al Padre.

Lectura Bíblica

“¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si pierde y arruina su vida?” (Lc 9,22-25).

Dijo: «El Hijo del hombre debe sufrir mucho y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar al tercer día». Después dijo a todos: «El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz cada día y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá y el que pierda su vida por mí, la salvará. ¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si pierde y arruina su vida?».

Lectura espiritual breve

Te compartimos esta reflexión del Padre Juan José Paniagua:

Estamos comenzando la Cuaresma y el Señor nos empieza a mostrar el camino que tenemos que recorrer. Ayer nos habló del ayuno, la oración y la limosna. Hoy nos habla con mucha claridad de la Cruz. Porque en estos días tenemos que cargarla con generosidad, aprendiendo a dejar de lado todo aquello que nos aleje del Señor. Cargar la Cruz, también significa aprender a renunciar. Aprender a decir que no a muchas cosas válidas. Porque el que no se ejercita en decir que no a algunas cosas, cómo podrá decirle que sí a las importantes. A quien no aprende a renunciar, qué difícil le es aprender a optar. Renunciar significa dejar atrás todo lo que nos sobra, aquello que no nos hace ligeros. Quizá venimos cargando muchas cosas secundarias y así qué difícil es seguir al Señor. Porque como dice la lectura del Evangelio: “¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero, si al hacerlo se pierde a sí mismo?”

Vivimos en una cultura donde todo nos invita a complacernos continuamente, a decir que sí a todo lo que nos hace sentir bien, lo que estimule los sentidos. Qué difícil se nos hace educarnos en la escuela de la Cruz, en poder decirle a Dios “que no se haga mi voluntad, sino la tuya”. Sólo el que aprende a renunciar es capaz de optar, y así no deja que las fuerzas del mundo sean las que lo dominen. Con la mirada puesta en Cristo y su Cruz iniciemos este camino de conversión.

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.- ¿A qué te has propuesto renunciar en esta Cuaresma?

2.- ¿Llevas tus cruces, tus mortificaciones, tus dificultades con esperanza? ¿Qué puedes hacer para llevarlas con mayor alegría?

Acción de gracias y peticiones personales

Gracias Señor por el inmenso amor que nos tienes. Ayúdame a que también yo sea obediente al Padre, sepa cargar con mi propia cruz, y te siga con radicalidad en tu misión de amar hasta el extremo a los demás. Amén.

(Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones).

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Pidámosle a María que nos acompañe siempre:

Madre del Redentor, Virgen fecunda
puerta del Cielo
siempre abierta,
estrella del mar
ven a librar al pueblo que tropieza
y se quiere levantar.

Ante la admiración
de cielo y tierra,
engendraste a tu Santo Creador,
y permanecés siempre Virgen,
recibe el saludo del ángel Gabriel
y ten piedad de nosotros pecadores.

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Lecturas de la Misa del día