Mi vida en Xto

Oración del miércoles: «El que permanece en Mí y yo en él, da mucho fruto»

Ciclo A – Pascua – Semana 05 – Miércoles
17 de mayo de 2017

+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Señor Jesús, te agradezco porque me invitas a ser tu amigo y sales a mi encuentro en este momento. Te pido que me ayudes a hacer silencio en mi interior para que en esta oración pueda comprender que sólo en tu Resurrección encontraré la fuerza para alcanzar la plena felicidad.

Acto penitencial

(Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día).

Señor, te pido perdón por haberte dado la espalda, por haberme olvidado de Ti y de tus palabras, por todas las veces que callé tu voz y opté por hacer solo lo que yo quería. Sabes que te quiero y me duele haberte fallado. Gracias por tu perdón y por tu inmensa misericordia. No he hecho nada para merecerlos, pero Tú me amas de manera incondicional. Gracias Señor por amarme hasta el extremo.

Lectura Bíblica

«El que permanece en Mí y yo en él, da mucho fruto» (Jn 15,1-8)

«Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador. El corta todos mis sarmientos que no dan fruto; al que da fruto, lo poda para que dé más todavía. Ustedes ya están limpios por la palabra que yo les anuncié. Permanezcan en mí, como yo permanezco en ustedes. Así como el sarmiento no puede dar fruto si no permanece en la vid, tampoco ustedes, si no permanecen en mí. Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en mí, y yo en él, da mucho fruto, porque separados de mí, nada pueden hacer. Pero el que no permanece en mí, es como el sarmiento que se tira y se seca; después se recoge, se arroja al fuego y arde. Si ustedes permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y lo obtendrán. La gloria de mi Padre consiste en que ustedes den fruto abundante, y así sean mis discípulos».

Lectura espiritual breve

Reflexiona con este texto de San Cirilo de Alejandría:

El Señor, para convencernos de que es necesario que nos adhiramos a Él por el amor, estimó todos los bienes que brotan de nuestra unión con Él, comparándose a sí mismo con la vid, y afirmando que los que estamos unidos e injertados a Él, somos como sus sarmientos y, al participar del Espíritu Santo, compartimos su misma naturaleza, pues el espíritu de Cristo nos une con Él. En Él y por Él hemos sido regenerados en el Espíritu para producir frutos de una vida santa, no de aquella vida pasada de pecado, sino de la vida nueva que se funda en su amor. Y esta vida la conservaremos si perseveramos unidos a Él, como injertados en su Persona; si seguimos fielmente los mandamientos que nos dio y procuramos conservar los grandes bienes que nos confió, esforzándonos por no entristecer, ni en lo más mínimo, al Espíritu que habita en nosotros, pues, por medio de Él, Dios mismo habita en nuestro interior.

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.- ¿Qué me dice el evangelio que he leído?

2.- ¿Cómo ilumina mi vida?

3.- ¿Qué tengo que cambiar para ser más como Jesús?

4.- ¿Qué me falta para ser más como Él?

Acción de gracias y peticiones personales

Gracias Jesús porque me invitas a vivir siempre unido a Ti y porque me haces entender que sin Ti no puedo hacer nada. Contigo puedo caminar en la fe y alcanzar la santidad. Ayúdame a permanecer siempre unido a tu Corazón, y así dar abundantes frutos que den gloria al Padre. Amén.

(Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones).

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Pidámosle a María que nos acompañe siempre:

Bajo tu amparo nos acogemos,
santa Madre de Dios;
no deseches las oraciones
que te dirigimos
en nuestras necesidades,
antes bien
líbranos de todo peligro,
¡oh Virgen gloriosa y bendita!
Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

 

Lecturas de la Misa del día