Mi vida en Xto

Oración del viernes: «El que me coma vivirá por mí»

Ciclo A – Pascua – Semana 03 – Viernes
5 de mayo de 2017

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Señor Jesús, verdadero Pan de vida, ayúdame a permanecer en tu Presencia en esta oración para poder meditar en tu Palabra de vida eterna.

Acto penitencial

(Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día).

Señor, tengo hambre de Ti, pero a veces cedo ante las ofertas del mundo, de mi hombre viejo, del Maligno, que, en vez de satisfacerme, me dejan vacío. Te pido perdón con corazón sincero. Nútreme con el alimento de tu Cuerpo y fortaléceme en mi combate, que por mis propias fuerzas no puedo.

Lectura Bíblica según el Evangelio del día

El que me coma vivirá por mí” (Jn 6, 52-59)

Discutían entre sí los judíos y decían: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?» Jesús les dijo: «En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él. Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí. Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron vuestros padres, y murieron; el que coma este pan vivirá para siempre.» Esto lo dijo enseñando en la sinagoga, en Cafarnaúm.

Lectura espiritual breve

Meditemos el comentario del Padre Alberto Hadad:

El capítulo 6 del Evangelio de San Juan relata el inicio el milagro de la Multiplicación de los Panes y de los Peces. A partir del versículo 22 comienza un dialogo de Jesús con algunos judíos que se conoce como el “Discurso del Pan de Vida”. Dicho discurso lo hemos leído de manera continua a partir del lunes de esta semana llegando hoy al llamado “Discurso Eucarístico” donde Jesús se presenta no sólo como el Pan de Vida sino como aquél que dará a comer su propia Carne y Sangre.

El Señor, en medio de su vida pública, está anunciando la institución futura del Sacramento de la Eucaristía. Él no dice que dará de comer un símbolo de su carne y sangre sino que les dará su propia Carne y Sangre. En estas palabras se basa nuestra fe en la presencia real del Señor Jesús en la Eucaristía. Es por este anuncio que nosotros reconocemos que cuando comulgamos recibimos al mismo Señor interiormente. Él nos alimenta y nos impulsa hacia la Vida Eterna.

Durante el tiempo Pascual que estamos celebrando, tenemos la bendición de acercarnos cotidianamente, con profunda fe, a recibir el Cuerpo y la Sangre de Jesús. Es al Resucitado a quien recibimos y quien nos da fuerzas para vivir una Vida Nueva acogiendo interiormente los frutos de su triunfo sobre el pecado y sobre la muerte.

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.- ¿Estoy aprovechando el tiempo pascual para acercarme más al Señor Resucitado por medio de la Eucaristía?

2.- ¿Creo que Jesús está presente realmente en el Pan y el Vino?

3.- ¿Reconozco en la Eucaristía el alimento que me da fuerzas para ser fiel en mis compromisos como cristiano?

Acción de gracias y peticiones personales

Gracias, Señor, porque me alimentas con el Pan de Vida que es la Eucaristía, y no dejas de donarme un sinnúmero de gracias abundantes en mi vida cristiana, en mi oración, en mi camino hacia la santidad y en mi apostolado. Ayúdame, Buen Jesús, a que mi amor sea incondicional, auténtico, abundante.  Amén

(Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones).

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Pidámosle a María que nos acompañe siempre:

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra.

Dios te salve.

A Tí clamamos los desterrados hijos de Eva,
a Tí suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.

Ea, pues, Señora Abogada Nuestra,
vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos,
y después de este destierro, muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.

Oh, clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María.

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios,
para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Amén

+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Lecturas de la Misa del día

Homilía del Papa Francisco