Mi vida en Xto

Oración del miércoles: “¿Está permitido en sábado hacer el bien o el mal, salvar una vida o perderla?”

Ciclo A – Tiempo Ordinario – Semana 02 – Miércoles
18 de enero de 2017

jesus-cura-paralitico

+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Señor Jesús, puesto reverentemente en oración, te pido que me ayudes a escuchar tu voz, para que comprendiendo con la mente tus palabras, pueda atesorarlas en el corazón y ponerlas por obra en la acción.

Acto penitencial

(Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día).

Te pido perdón Señor por mis pecados. Ayúdame a confiar en tu amor misericordioso que siempre perdona a quien en verdad se arrepiente. Ayúdame a renovarme en la lucha por alcanzar la santidad.

Lectura Bíblica según el Evangelio del día

“¿Está permitido en sábado hacer el bien o el mal, salvar una vida o perderla?” (San Marcos 3,1-6).

Jesús entró nuevamente en una sinagoga, y había allí un hombre que tenía una mano paralizada. Los fariseos observaban atentamente a Jesús para ver si lo curaba en sábado, con el fin de acusarlo. Jesús dijo al hombre de la mano paralizada: “Ven y colócate aquí delante”. Y les dijo: “¿Está permitido en sábado hacer el bien o el mal, salvar una vida o perderla?”. Pero ellos callaron. Entonces, dirigiendo sobre ellos una mirada llena de indignación y apenado por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: “Extiende tu mano”. El la extendió y su mano quedó curada. Los fariseos salieron y se confabularon con los herodianos para buscar la forma de acabar con él.

Lectura espiritual breve

Reflexiona con esta meditación del Padre  Juan José Paniagua:

Hay algunos pasajes de las Escrituras que nos relatan cómo era la mirada de Jesús y nos describen una mirada compasiva, misericordiosa. Está, por ejemplo, el pasaje del joven rico, donde se dice que Jesús lo miró con amor. Sin embargo, esta es la única ocasión en la que el Evangelio nos habla de la mirada del Señor como una mirada de ira y dolor, por la dureza del corazón de estos hombres. Porque los fariseos no eran capaces de apiadarse del sufrimiento del prójimo, no eran capaces de dejar que la misericordia y la caridad entre en sus corazones. En un corazón tan cerrado al amor al prójimo, el amor de Dios tampoco puede entrar. Así estos hombres se vuelven impermeables a la gracia transformadora de Dios. ¡Qué tristeza y dolor debe haber sentido Jesús!

Esto es importante porque a nosotros también nos puede pasar lo mismo. Cuando juzgamos a nuestros hermanos, cuando hablamos con ligereza de los demás, cuando no somos capaces de apiadarnos, de compadecernos, es decir, de “padecer-con” el otro, ponernos en su zapatos,  y queremos volvernos sus jueces, nos cerramos al amor de Dios, nos auto excluimos de su mirada misericordiosa.

Seamos compasivos como Dios es compasivo. Que sea la misericordia la medida con la que nos acerquemos a todos nuestros hermanos, porque así es como Dios se acerca a nosotros.

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.- ¿Soy compasivo con mi prójimo? ¿O yo también tiendo a ser muy justiciero frente a los demás, acercándome sin misericordia?

2.- ¿Descubro cómo Dios me mira siempre con misericordia? ¿Me dejo amar y perdonar por Dios?

Acción de gracias y peticiones personales

Gracias, Señor Jesús, por estar conmigo en esta oración. Te agradezco por la manera cómo te vas manifestando en mi vida y me ayudas a comprender cómo es que estás en medio de nosotros. Tú eres el Señor de todo lo creado, y no cesas nunca de hacer el bien por nosotros. Ayúdame a trabajar también intensamente por los demás para que reconozcan la luz de tu amor.

(Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones).

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Pide la intercesión de María rezando esta oración:

Bajo tu amparo nos acogemos,
santa Madre de Dios;
no deseches las oraciones
que te dirigimos
en nuestras necesidades,
antes bien
líbranos de todo peligro,
¡oh Virgen gloriosa y bendita!
Amén.

+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Mi vida en Xto new 50