Mi vida en Xto

Oración del miércoles: «Él también vio y creyó»

Ciclo B – Navidad – Octava – Miércoles
26 de diciembre de 2017

San Juan, apóstol y evangelista

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Señor Jesús, te agradezco por este momento de oración. Te pido que me ayudes a que con sencillez de corazón y apertura de mente pueda estar atento a tus palabras, y busque con sinceridad aquello que quieras hablarme al corazón.

Acto penitencial

(Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día).

Te pido perdón Señor por mis pecados. Tú siempre te muestras misericordioso con el pecador, por eso te pido que me des la fortaleza para convertirme en un mejor hijo de Dios, siendo obediente en todo al Padre.

Lectura Bíblica según el Evangelio del día

«Él también vio y creyó» (Jn 20,2-8)

Corrió al encuentro de Simón Pedro y del otro discípulo al que Jesús amaba, y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto». Pedro y el otro discípulo salieron y fueron al sepulcro. Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió más rápidamente que Pedro y llegó antes. Asomándose al sepulcro, vio las vendas en el suelo, aunque no entró. Después llegó Simón Pedro, que lo seguía, y entró en el sepulcro: vio las vendas en el suelo, y también el sudario que había cubierto su cabeza; este no estaba con las vendas, sino enrollado en un lugar aparte. Luego entró el otro discípulo, que había llegado antes al sepulcro: él también vio y creyó.

Lectura espiritual breve

Lee lo que enseña el Papa Emérito Benedicto XVI:

Resuenan en nuestra alma las palabras del evangelista San Juan, cuya fiesta celebramos precisamente hoy: «Et Verbum caro factum est», «el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros» (Jn 1,14). Así pues, en Navidad Dios ha venido a habitar entre nosotros; ha venido por nosotros, para estar con nosotros. Una pregunta que se repite a lo largo de estos dos mil años de historia cristiana es: «Pero, ¿por qué lo ha hecho?, ¿por qué Dios se ha hecho hombre?»… Es elocuente, al respecto, la reflexión del teólogo Hans Urs von Balthasar: Dios «no es, en primer lugar, potencia absoluta, sino amor absoluto, cuya soberanía no se manifiesta en tener para sí mismo todo lo que le pertenece, sino en abandonarlo» (Mysterium paschale I, 4). El Dios que contemplamos en el pesebre es Dios-Amor. En este momento el anuncio de los ángeles resuena para nosotros como una invitación: “sea” gloria a Dios en las alturas, “sea” paz en la tierra a los hombres que él ama. El único modo de glorificar a Dios y de construir la paz en el mundo consiste en la humilde y confiada acogida del regalo de Navidad: el amor. Entonces, el canto de los ángeles puede convertirse en una oración que podemos repetir con frecuencia, no sólo en este tiempo navideño. Un himno de alabanza a Dios en las alturas y una ferviente invocación de paz en la tierra, que se traduzca en un compromiso concreto de construirla con nuestra vida. Este es el compromiso que nos encomienda la Navidad.

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.- ¿Qué me dice el evangelio que he leído?

2.- ¿Cómo ilumina mi vida?

3.- ¿Qué tengo que cambiar para ser más como Jesús?

4.-¿Qué me falta para ser más como Él?

Acción de gracias y peticiones personales

Señor Jesús, en este día que celebramos a tu discípulo amado San Juan, te pido que me ayudes a tener un corazón sencillo como el de él, para poder estar siempre abierto a tus palabras y así poder hacerlas vida en mí.  Amén.

(Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones).

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Encomendémonos a nuestra Madre rezando:

Acuérdate,
¡oh piadosísima, Virgen María!,
que jamás se ha oído decir
que ninguno de los que
han acudido a tu protección,
implorando tu auxilio
haya sido abandonado de Ti.

Animado con esta confianza,
a Ti también yo acudo,
y me atrevo a implorarte
a pesar del peso de mis pecados.

¡Oh Madre del Verbo!,
no desatiendas mis súplicas,
antes bien acógelas benignamente. Amén

+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.