Opinión Recomendamos

“Padre, ¡queremos casarnos!”

Vocación al matrimonio

Por P. Alejandro Gallego

Cuando una pareja de novios me busca para que los case, los veo llenos de ilusión, llenos de entusiasmo… hay un anhelo de felicidad, de estar juntos toda la vida, de amarse hasta que la muerte los separe.

Cuando me buscan en la parroquia comienzan a mirar el templo: entran, quieren un lugar hermoso, acogedor, sueñan con ese momento, se imaginan la Iglesia ese día, adornada con flores bonitas, familiares y amigos presentes, por lo menos los más significativos.

¿Con qué actitud vienen? Con mucha disponibilidad… “¿Qué tenemos qué hacer padre?, ¿cómo es el trámite?, ¿qué papeles debemos conseguir?, ¿en cuántas charlas debemos participar?…”. Hay una disposición muy buena hacia la Iglesia. Es una actitud que nunca deberán perder.

Cuando me buscan suelen estar tomados de la mano, con gestos cariñosos del uno hacia el otro, entre sonrisas y risas… En ese momento puedo decirles cualquier cosa difícil y ellos sonríen. Les puedo decir que “el matrimonio es un camino difícil”…  y ellos se miran el uno al otro y sonríen. Es un camino lleno de ilusión y de esperanza en lo que vendrá, es un momento muy especial.

Si tú eres una de aquellas personas bendecidas por Dios con la hermosa vocación al matrimonio y quieres dar este paso fundamental intentaré aquí darte algunos consejos que te ayudarán a prepararte…

Lo primero que podría recomendarles es que no se apresuren con la fecha de la ceremonia. Una buena preparación para la ceremonia del matrimonio toma por lo menos un año. Parece que un año fuera un montón de tiempo, pero la experiencia enseña que no lo es porque son varias las cosas que se deben atender.

Comenzaremos por el lugar y el ministro…

Hay dos cosas en las que suelen pensar los novios al tomar la decisión, ¿dónde nos vamos a casar? y ¿qué sacerdote nos va a casar?. Los novios esperan que, además de una Iglesia que les guste, el sacerdote sea cercano, acogedor, los conozca, les celebre la Eucaristía con gusto y buen humor, les dé una buena Homilía, como debe ser. Sin embargo, en el intento de combinar esos dos factores: Iglesia bonita y sacerdote cercano, se meten en aprietos y pierden de vista cosas muy importantes. Por ejemplo, yo les pregunto: ¿Ambos saben a qué parroquia pertenecen según el lugar en el que viven?, ¿conoces a tu párroco? o ¿alguna vez te has entrevistado con él?.

Esto es fundamental en el caso del matrimonio porque al párroco de la zona en la que vives (sea el novio o la novia, cualquiera de los dos) le corresponde guiar el proceso y el trámite para que reciban el sacramento y constatar la validez de tu matrimonio. Sólo tu párroco es la persona autorizada para ello. Incluso es el párroco el que puede autorizar que otro sacerdote conocido “los case”, delegándole la responsabilidad por escrito. Sin esta delegación tu matrimonio sería inválido.

Ese es el primer consejo que te dejo: Identifica bien a qué parroquia perteneces, conoce a tu párroco y, en diálogo con él, comienza este camino de preparación para recibir el inmenso regalo del sacramento del Matrimonio.

En la siguiente publicación seguiremos avanzando con más consejos… ¡Que el Señor los bendiga!